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Animal el hispano
Nunca antes en la historia de EE. UU. un patán con título de Harvard, “autor de libros” (¿?), con bolsillos y boca llenos de dólares, llegó a la presidencia de esa gran nación, ni la avergonzó tanto como el descendiente de inmigrantes, Donald Trump. Y aunque aquello no es el Apocalipsis de ese país que tanto admiró Tocqueville, y que nos ha dado a Whitman, Washington, Truman Capote, John Adams, Meryl Streep, Hemingway, Emerson, Will Durant, Dewey, Martin Luther King, Elvis, Kennedy, Kevin Costner, los hermanos Marx, Stiglitz, Paul Krugman, Steve Jobs y un etc. muy valioso, su actual presidente lo abochorna y afecta la decencia, la acción comunicativa, las reglas democráticas y la convivencia civilizada. Trump es el presidente de la vulgaridad, líder de la banalidad más espuria de la democracia. El charlatán que en palabras y acción ideológica-política muestra el lado más siniestro del racismo del Ku Klux Klan. Los constructores de la democracia -la gran obra sociopolítica y humana-lo repudian desde la tumba. Trump encarna, expresa y escenifica la futilidad más abyecta y estúpida de la palabra vacía y de la pobre racionalidad de los pocos “men” del “business business”, que hacen política. Personifica el peligroso extravío del trato humano respetuoso y decente de los hombres entre sí. Palabras y frases como las de Trump sobre los migrantes hispanos nos recuerdan que la estupidez humana es capaz de llegar a tener poder y a ocultarse en la cúspide de una gran y admirable nación, para avergonzarla. Llamarnos “animales”, deja ver que los hombres de negocios ambiciosos, sin control ni límites, pueden dañar la democracia. Republicanos y demócratas decentes y sensatos, conociendo sus tonterías y su juego electoral sucio para llegar a la presidencia, expresan que la vulgaridad y la ofensa constantes provenientes del Ejecutivo de EE. UU., llenan de vergüenza a esa institución. Las pruebas se van acumulando y serán suficiente causa y razón para enviar a ese patán de la Casa Blanca al estiércol. Ahí podrá repetir sus frases ofensivas sobre los hispanohablantes. Por eso desde aquí le respondemos al señor Trump: somos parientes lejanos del “Homo sapiens”, pero usted se extravió entre los simios salvajes que se fugaron del proceso de hominización.