Policías agredidos en Huamboya
En Morona Santiago, en la comunidad de Huamboya, dos policías fueron agredidos cuando asistían a una llamada de auxilio.Cortesía

Alta tensión contra la policía

En los últimos tres años, 3.300 uniformados han sido agredidos. Sobre todo, en octubre. El cuerpo impulsa la campaña ‘Somos como tú’

El pasado 4 de abril el policía Víctor Padilla, de 25 años, perdió dos dedos. Ocurrió en Ventanas, provincia de Los Ríos. Eran las 19:00 y habían pasado más de 15 días del inicio del estado de excepción y toque de queda dispuestos por la emergencia sanitaria para contener el avance del coronavirus.

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El uniformado y un grupo de policías cumplían una orden de servicio para el control de la restricción dispuesta en el Decreto Ejecutivo 1017. Hacía control de tránsito y seguridad vial. En esa localidad, antes del suceso, los policías habían retirado a varias personas que se encontraban en la vía pública.

Los ciudadanos respondieron con agresiones verbales e insultos hacia los uniformados, que por varias ocasiones les solicitaron que se retiren.

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Según el parte policial del evento, al ver la presencia policial uno de los ciudadanos opuso resistencia y agredió “con golpes, puñetes y patadas” a los policías. Padilla trató de interceptarlo para su aprehensión, pero Neisser Bolaños (el agresor) cerró la puerta metálica de ingreso al domicilio y provocó el daño en los dedos medio y anular de una de sus manos.

Eso le causó laceraciones y sangrado. Quien provocó las lesiones fue detenido. Padilla fue llevado al hospital de Ventanas para que sea atendido. Los médicos señalaron que podían suturarle, pero para ese procedimiento “deberían amputarle parte de sus dedos”.

Padilla fue llevado a Guayaquil para que sea revisado por un especialista en una casa de salud particular. La Policía dispuso que el asesor jurídico del Distrito presente una acción legal. El agresor estuvo detenido por casi un mes hasta que un juez sustituyó su prisión por la presentación cada 15 días ante el fiscal y la prohibición de ausentarse del país.

Fueron cinco puntos los que me cogieron. No almorcé, no merendé. Todos estuvimos expuestos a un posible contagio por COVID-19.

Rafael Ochoa
​Teniente de la Policía Nacional

La instrucción por ataque y resistencia fue fijada para 30 días, que correrán cuando acabe la emergencia. En los últimos tres años 3.300 policías han sido agredidos en el cumplimiento de su deber. Una buena parte de ellos durante la protesta indígena de octubre. Otro número significativo se registró entre enero y el 25 de mayo. Según información de la Policía, en ese tiempo hubo 556 agresiones. La mayoría ocurrió en fines de semana.

Foto de Sistema Grana

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Por la emergencia sanitaria, entre el 13 de marzo y el 24 de mayo se reportaron 214 agresiones en 20 provincias, la mayoría en Esmeraldas y Santo Domingo. Otras ocurrieron en la capital.

En la Ferroviaria, en el sur de Quito, durante un control un grupo de personas que no acataron la disposición de ingresar a sus domicilios reaccionaron con insultos hacia los gendarmes.

El teniente Rafael Ochoa dice que trató de dialogar con ellos y pedirles que ingresen a los hogares. La gente no hacía caso. Él pensó que no escuchaban bien porque llevaba puesta la máscara. A riesgo de contagiarse con COVID-19 se la quitó. Alcanzó a escuchar a una mujer gritar: “Vengan para matarlos”.

Cuenta el teniente que fue una situación horrible. Lo siguiente que sintió fue una pedrada en su cabeza. “Quería desmayarme y el dolor era horrible”, recuerda. Aunque estaba cubierto de sangre la agresión siguió. La autora fue detenida y luego liberada. El oficial recibió cinco puntos. Al estar expuesto a un posible contagio, pasó casi 20 días en aislamiento voluntario. Desde ese día no volvió a su casa por temor a afectar la salud de sus padres, de la tercera edad.

En Huamboya, Morona Santiago, dos policías que atendían una llamada de auxilio, reportada al ECU-911, fueron heridos con machetes al tratar de contener una riña familiar.

El lunes 25 de mayo un uniformado sufrió un corte con un pedazo de vidrio en la quijada que le significó cinco puntos. Era parte del control de las marchas contra las medidas económicas.

Para disminuir esas agresiones y hacer un llamado a la conciencia ciudadana, Inspectoría impulsa la campaña ‘Somos como tú’. Una canción habla de los uniformados, de su lado humano, su familia y el trabajo que deben cumplir. “Yo también tengo familia que me espera al regresar, como soy un policía mi deber es ayudar”, dice parte de ella.

El general Fausto Salinas, comandante de la Policía en el Distrito Metropolitano, hizo un llamado a los manifestantes a llevar a cabo sus protestas en paz. “No es prudente dejarse llevar por la violencia y agresividad, lo que podría privar a un ciudadano de su libertad, afectando a toda su familia”, señaló.

Palos y piedras, los más usados en ataques.

En las manifestaciones, protestas y controles de restricciones se han registrado la mayor cantidad de ataques. En la Ferroviaria (sur de Quito), ciudadanos que no querían respetar el toque de queda agredieron con palos y piedras a los policías que hacían el control. Rafael Ochoa fue uno de los afectados.

En Ibarra, el 11 de mayo, tres ciudadanos fueron detenidos por ataque y resistencia. Ellos habían agredido a gendarmes y agentes de tránsito con palos y machetes para evitar la retención de un vehículo cuyo conductor hizo mal uso del salvoconducto.

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Daño. Rafael Ochoa recibió una pedrada en su cabeza.Cortesía

En Vinces una mujer agredió a una policía.

El domingo 10 de mayo una mujer fue detenida por ataque y resistencia por agredir a una policía. Ocurrió cuando los agentes hacían cumplir el toque de queda en el barrio Las Palmitas. La sospechosa golpeó a la uniformada y le provocó laceraciones en el rostro. Fue detenida.

El 15 de mayo en Cuenca, tres personas involucradas en el robo a domicilios en esa ciudad fueron detenidas. Durante la acción, dos policías sufrieron agresiones. Los sospechosos fueron acusados de daño a la propiedad del Estado y ataque y resistencia.