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Alerta sobre fiebre amarilla
Debe estar claro. Cuando bajan las aguas quedan los criaderos y allí proliferan múltiples especies de mosquitos y otros insectos. El que transmite la fiebre amarilla, el dengue, el zika o el chikungunya es, entre nosotros, el Aedes aegipty, que utiliza las aguas limpias de los tanques en que se almacena este líquido, o hasta el que queda en una tapa de bebida gaseosa, para depositar sus huevos. Incluso cualquier elemento que, en definitiva pueda servir como recipiente, preferiblemente oscuro, como una llanta abandonada. En ellos, esos huevos evolucionan a adultos, siguiendo su metamorfosis y cuando sus hembras se alimentan de sangre humana se establece la posibilidad de que nos infecten con algunos de los virus que generan una u otra de las enfermedades antes mencionadas.
Ahora, siendo parte del paisaje invernal las tres últimas mencionadas, no cabe descuidarse y posibilitar que también nos llegue la primera, esto es la fiebre amarilla, de ingrata recordación en Guayaquil, especialmente cuando se dio el brote que le permitió a don Vicente Rocafuerte evidenciar su enorme vocación de servicio y amor a su pueblo.
En efecto, nos acaba de hacer conocer la Organización Mundial de la Salud que en Brasil se ha visto un incremento de los casos de fiebre amarilla y se han producido algunas muertes. Por ello recomienda que quienes deban viajar a ese país previamente se vacunen o reactiven su vacunación para protegerse del riesgo de contraerla.
Conviene también recomendar a los colegas médicos que tengan entre sus sospechas diagnósticas a esta patología tropical que, siendo una fiebre ictero-hemorrágica, guarda semejanza con otras en sus síntomas y signos.
Del mismo modo, cabe insistir ante toda la población a no cejar en el esfuerzo de no permitir que en sus casas se establezcan criaderos, teniendo el cuidado de mantener bien cerradas las cisternas, de poseerlas, o cualquier elemento que pueda constituirse en criadero.
El impedir que estas enfermedades causen más trastornos de los que resultan inevitables depende, como en todo, de la colaboración eficiente de los ciudadanos.
huertaf@granasa.com.ec