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Acceso al conocimiento, enorme brecha social y politica del Ecuador
Siempre hemos pensado que la educación es la clave de los grandes cambios sociales y políticos de un país. Es por eso, que nada se hace legislando para combatir la corrupción, el clientelismo, el populismo y todos los vicios que tiene nuestra frágil democracia si no se forman ciudadanos con sentido crítico y ético de la cosa pública, con discernimiento político, que asuman la ética pública, el bien común y el ejercicio de la ciudadanía como los máximos valores de la democracia. Para que no vendan ni regalen su voto en época de elecciones.
Señor Director, el acceso al conocimiento y calidad no solo facilita mejores condiciones sociales, económicas y de movilidad social, sino también algo que me parece muy interesante e importante: el acceso al poder. Al poder político me refiero. El modelo educativo tal y como funciona actualmente en el país, opera como una especie de perpetuador del ‘statu quo’, en que una minoría, una élite social, económica y cognitiva gobierna a una mayoría con mala educación y desinformada, de la que en raras ocasiones aparecen liderazgos políticos.
Sería muy importante conocer qué propuestas concretas en educación tiene el Gobierno nacional para reducir la que considero es la más grande de todas las brechas sociales y políticas que tiene el país: la del acceso al conocimiento. Es así, que vemos que nuestro sistema educativo enseña a memorizar, obedecer y depender, cuando debería enseñar a pensar, así como motivar la independencia, el orden, la responsabilidad, la laboriosidad, la ética y la actitud para el cambio. En los centros educativos superiores deben generarse los conocimientos, así como enseñar las metodologías y las herramientas de negocios para que los alumnos eliminen el miedo a la toma de riesgos y gestionen el cambio que tanto necesita nuestro país, para generar riqueza compartida y potencializar un desarrollo socioeconómico por medio de iniciativas empresariales con responsabilidad social. ¡Es imprescindible mejorar nuestra educación ahora, mañana es tarde!
Ec. Mario Vargas Ochoa