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A sus 91 anos ‘zapateo’ con los diablos de Pillaro

María estaba en una de las primeras filas en la calle Sucre, en la ciudad de Píllaro. Los diablos, guarichas, capariches, líneas y hasta las bandas de pueblo pasaban y María aplaudía con esa alegría que le inyectan los adolescentes de la tercera edad.<

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María estaba en una de las primeras filas en la calle Sucre, en la ciudad de Píllaro. Los diablos, guarichas, capariches, líneas y hasta las bandas de pueblo pasaban y María aplaudía con esa alegría que le inyectan los adolescentes de la tercera edad.

Ella bailaba, pero lo hacía en su puesto, hasta que un diablo con cabeza de duende se ubicó frente de ella y con una venia, como todo buen caballero sacó a la damita a bailar. María Calderón era la primera vez que en sus 91 años bailaba acompañada de un diablo.

Es oriunda de Ambato y fue con sus hijos y nietos, quienes grabaron con sus teléfonos cada movimiento. El diablo era representado por Carlos Velasteguí, de 38 años, que después de vivir 14 años en Italia retornó a su natal Píllaro y no ha perdido la tradición de vestirse de diablo.

“Pillareño que se respeta llega de cualquier lugar para vestirse de diablo. Esto lo llevamos en la sangre es una fiesta que se hereda y es muy nuestra”, mencionó el joven, quien es un apasionado de los duendes.

Luego del recorrido de cerca de cuatro horas, los diablos, que salen desde el uno hasta el seis de enero por las calles de Píllaro, en la provincia de Tungurahua, acuden a un lugar apartado del centro de la ciudad para el descanso.

Carlos lleva una botella de vidrio de más de dos litros y es su “energizante”, asegura. Dentro de aquella botella hay pequeños trozos de frutas de cada región del país que los macera con licor extraído de la caña de azúcar.

Por su parte Carlos Velasco, ayudante de partida, recordó que son 13 partidas o grupos que salen a bailar. Los días lunes y martes salieron cinco grupos, uno de ellos el del sector de Tunguipamba. Los dos primeros días los diablos bailaron hasta pasadas las 19:00.

Velasco agregó que danzar y vestirse de diablos y de cada personaje es tradición que se hereda en la familia. En su casa son diez personas que todos disfrutan de danzar en esta fiesta tradicional que es considerada Patrimonio Cultural del Ecuador.

Orígenes de la diablada

Se dice que hay dos posibles orígenes de la fiesta de la diablada. Uno de ellos es que los indígenas se disfrazaban de diablos el 1 de enero para protestar contra los abusos de los españoles y que tuvo un momento crítico en 1898. Otra teoría señala que los padres se disfrazaban para alejar a los pretendientes de sus hijas.

Los preparativos para la fiesta se los hace con varios meses de anticipación. En noviembre se definen los permisos y los grupos que saldrán.

Disfrazarse de diablos es como parte de la tradición de los pillareños. No miden en el costo del disfraz, pues solo una careta puede costar más de $ 100. (R)

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