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El pesebre más grande de Sudamérica, con 1.500 figuras, ya se exhibe en la Catedral de Quito
La pesebre nació hace 23 años en Loja, con apenas 10 metros cuadrados. Ahora se exhibe en la Catedral Metropolitana de Quito, en el Centro Histórico

El pesebre tiene 280 metros cuadrados de construcción y 1.500 figuras; 500 de ellas en movimiento.
Un pesebre que comenzó con apenas 10 metros cuadrados en Loja se convirtió, 23 años después, en una representación monumental de la infancia de Jesucristo.
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Con 280 metros cuadrados de construcción, 1.500 figuras y 500 de ellas en movimiento, el pesebre monumental Padre Jimmy Arias vuelve a Quito para recrear los lugares y pasajes que marcaron los primeros años de Jesús.
La exposición está instalada en la Catedral Metropolitana de Quito y permanecerá abierta al público hasta el 17 de enero, de 09:00 a 19:00. La entrada cuesta $ 3 para adultos y $ 1,50 para niños, estudiantes y personas de la tercera edad. El recorrido dura alrededor de 45 minutos.
Detrás de esta obra hay una historia que comenzó con una intención sencilla: acercar la Navidad a los niños. Con el paso de los años, el proyecto creció en dimensiones y detalles hasta convertirse en una representación que requiere semanas de montaje y meses de restauración.
Un recorrido por la infancia de Jesús
El pesebre está dividido en tres escenas que representan distintos momentos de la infancia de Jesucristo. El recorrido incluye lugares como Nazaret, Belén, Jerusalén y Egipto, con paisajes que buscan recrear las condiciones geográficas de los sitios donde transcurrió esta etapa de su vida.
Alexis Arias, coordinador del pesebre monumental Padre Jimmy Arias, explica que la propuesta va más allá de mostrar el nacimiento de Jesús, sino que permite seguir varios episodios de su infancia a través de escenarios detallados y figuras que recrean distintas acciones.

El pesebre monumental Padre Jimmy Arias se exhibe en la Catedral Metropolitana de Quito.
La ambientación es parte esencial de la experiencia. La estructura se levanta sobre una plataforma que utiliza espuma de poliuretano, yeso y arcilla para construir montañas, caminos y superficies con textura desértica. El objetivo es acercarse lo más posible a los paisajes de la época.
Las figuras, procedentes de Italia y España, también tienen un papel central. Algunas llegan con mecanismos de movimiento incorporados, mientras que otras son adaptadas para darles movilidad y aportar dinamismo a las escenas.
Seis personas y hasta 60 días de montaje
La magnitud de la obra implica un trabajo que va más allá de colocar las figuras. Arias menciona que el montaje toma entre 50 y 60 días y está a cargo de seis personas, que deben ensamblar la estructura, recrear los paisajes y ubicar cada elemento para que las escenas mantengan su coherencia.
La atención a los detalles es fundamental para conseguir que el público pueda observar de cerca los escenarios y descubrir nuevos elementos durante la visita.
Después de cada temporada, una parte importante de las figuras sufre daños y debe ser reparada. Las piezas se guardan en cajas especiales en Loja y pasan por un proceso de restauración que puede durar entre tres y cuatro meses antes de quedar listas para una nueva exhibición.
Ese proceso permite conservar una colección que ha crecido durante más de dos décadas y que continúa recorriendo distintas ciudades del país.

El pesebre monumental recrea los lugares y pasajes que marcaron los primeros años de Jesús.
Arias recalca que la exposición tiene carácter itinerante y ha llegado a diferentes ciudades. En Quito estuvo el año pasado en la Basílica del Voto Nacional y ahora regresa a la capital para instalarse en la Catedral Metropolitana.
En ediciones anteriores, el pesebre ha recibido entre 100.000 y 120.000 visitantes, una cifra que da cuenta del interés que despierta esta propuesta entre familias y personas que buscan una actividad relacionada con la Navidad.