Quito

ACUARIO LIBRERÍA
Personaje. El escritor y librero Richard Jiménez (Neal Moriarty) es copropietario de Hard Books Aquarium, ubicado en Calderón, al norte de Quito.HENRY LAPO

Un oasis de peces, libros y rarezas en Calderón

Richard Jiménez y Elizabeth Almeida unieron la acuariofilia de su padre y esposo con su afición por los libros en Hard Books Aquarium

“Como a las pirañas les gusta comer cosas vivas, si le sueltas carne puede ser que no la coman y el agua se pudra”, dice el escritor y librero Richard Jiménez Almeida en medio de las peceras de Hard Books Aquarium en Calderón. Es una conversación poco habitual para una librería, pero el detalle que revela (simular que el alimento de estos peces de hábitos carnívoros tiene movimiento propio) lo aprendió de su padre, Marcelo Jiménez (1960-2023), quien mantuvo durante tres décadas el acuario Madre Naturaleza en El Inca.

La lectura de libros especializados, conversaciones con otros acuariófilos y la experiencia hicieron que se convirtiera en referente para varias personas. Un gobio gobio y terror verde son dos de las especies que han sobrevivido de su colección. “Hay una conexión entre los animales y las personas”, cuenta Richard. “Cuando mi papá falleció (en mayo de este año) fueron muriendo algunos y estos son los que quedan”.

Ese acervo ahora continúa con la afición de su hijo, narrador, poeta y ensayista que ya ha logrado que otras especies se reproduzcan. También hay peceras con ajolotes, que suelen vivir entre 15 a 20 años, y ranas. Cada uno tiene su complejidad para criarse. Los bettas, por ejemplo, son luchadores siameses que suelen mostrarse agresivos incluso frente a su reflejo. No conviven entre machos, viven en betteras, solos, y en Asia suelen hacer torneos en que pelean, comenta Richard. Lea además: "José Villacreses, una vida marcada por la poesía"

En San José de Morán, al igual en el resto de la populosa parroquia, encontrar una buena oferta libresca es tan raro como hallar estos peces. Por eso Hard Books destaca en la Plazoleta de las calles Carlos Mantilla y José Andrade, en el Conjunto Praderas de Calderón. El letrero exterior también es aviso de sus aficiones: libros, peces, café y rock.

No existe una literatura nacional pura e inmutable. Esta ha recibido innumerables influencias foráneas, tiene sus huecos y fallas; pero también tiene un pasado rico.

Richard Jiménez, copropietario

Richard Jiménez abrió el sitio con su madre, Elizabeth Almeida, hace cuatro meses y ya convoca a vecinos y hace diálogos sobre libros. Durante tres años funcionó con el nombre de Acuario Zen, que completa un legado de 35 años.

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La librería como rareza

Las Casas Somos y centros culturales son como oasis de libros en un sector que no tiene grandes bibliotecas. Calderón tiene 300 mil habitantes, es la parroquia más poblada de Quito. “Queríamos evitar que para leer y tomarse un café los vecinos tengan que pegarse el viaje a La Floresta y se queden aquí”, comenta Richard, que el año pasado ganó el Premio de poesía ‘Dolores Veintimilla’ con el libro Poemas Masacrados. Lo firmó con su seudónimo habitual, Neal Moriarty.

Cada mes en la librería-acuario habrá eventos como presentaciones de libro o diálogos y hasta la presentación de una nueva edición de la revista Matapalo, que dirige Jiménez. “Nos decían cosas como que la gente de Calderón no lee, ni va a venir por los libros; pero pasamos de tener las visitas de vecinos y amistades a recibir a gente de colegios cercanos, parejas que han conocido el lugar y clientes que han venido de cerca por el ‘boca a boca’”.

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Peces. Los gobi gobi y terror verde sobreviven de la colección de Jiménez. También hay ajolotes y ranas.HENRY LAPO

Las recomendaciones van de lecturas de obras ecuatorianas, atlas, novelas, poesía hasta el método para recrear ambientes en que puedan vivir peces marinos, en peceras de madera porque la sal oxida otros materiales.

El acuariófilo Marcelo Jiménez llegó a tener hasta aves exóticas en El Inca. Richard, en cambio, exhibe colecciones de objetos que ha encontrado en sus viajes, de lugares como la casa que habitó el escritor Franz Kafka (1883-1924) en República Checa. “De niño tuve una pecera en mi cuarto, los peces siempre estuvieron en mi vida, aunque me dedico a los libros”, comenta.

Como parte de la decoración también conserva algunas pinturas sobre lata de Lucy de Lumar, una de las pioneras de la acuariofilia en el Ecuador, que mantuvo sus acuarios en las calles Manabí, Tarqui o el barrio Cinco Esquinas desde la década de los setenta del siglo pasado y hasta su muerte en 2008. Un gran pez arowana y un perro disecados además de otros objetos del Acuario Lumar también están exhibidos en Hard Books. Se los cedió a la familia Jiménez uno de los herederos de doña Lucy, como se hizo conocer en Quito esta precursora.

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“A un niño, que tenga la afición de tener peces, le indicamos qué debe saber, leer o cómo empezar a cuidarlos”, explica Richard. “Envejecer el agua, no dar mucha comida, saber si el pez es de agua fría o de ambiente tropical” están entre las indicaciones básicas que especialistas como él y su madre se transmiten a través de textos especializados o aprendizajes forjados con la práctica.

Cifra.

  • 35 años han transcurrido desde que Marcelo Jiménez (1960-2023) abrió su acuario en Quito.

Una escritura que emerge

Neal Moriarty irrumpió en la escritura del país con un poemario lleno de humor. Para el poeta Juan José Rodinás, ‘Poemas masacrados’ es un libro que, en su brevedad, logra sintetizar la tradición de la poesía humorística.

La novela onírica 47-Ojos (Ápeiron ediciones, 2022) se inscribe en la ciencia ficción y terror. El autor quiteño toca temas como la desaparición forzada, el totalitarismo de regímenes dictatoriales, la perversidad y abusos del poder en esta obra que incorpora el juego andino del Huairo, “una suerte de médium entre los vivos y los que ya no están”.

También ha publicado la biografía novelada del poeta Gastón Hidalgo Ortega, en el libro ‘Los 7 que fueron cinco, y viceversa’ (Efecto Alquimia, 2017) o los ensayos y selección del libro DisTinta Mirada. Poetas ecuatorianas (MCyP, 2022). En diciembre, la Casa de la Cultura publicará ‘Infiernitos de mi cuaderno de condenado’, con el cual ganó la segunda edición de la convocatoria pública Pichincha en libros, del Núcleo provincial.

De la lectura en los cafés, a los centros culturales

Diego Chamorro y Pamela Ríos gestionan la Librería Cosmonauta, que está ubicada en la sede Bellavista del Casa Carrión (Giacomo Roca y Bosmediano). En el prólogo que escribió para ‘Poemas masacrados’, Chamorro explica que “Neal Moriarty proyecta su escritura desde el efecto estético que produce la risa y el humor en la arquitectura del poema”.

Los efectos de los que habla suelen tratarse en los clubes de lectura. El miércoles 29 de noviembre, Ríos culminará el club del libro El Tiempo de la convalecencia, del ensayista argentino Alberto Giordano. Los horarios de estos talleres en Cosmonauta fueron pensados para después de las jornadas laborales de sus participantes, a las 16:00.

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