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Diario Expreso Ecuador

La Carolina de Quito recibe reconocimiento internacional y enfrenta retos de seguridad y limpieza

El parque, que reúne a miles de familias y deportistas, puede tener aún más vida con oferta cultural y recreativa durante las noches

La Carolina reúne áreas verdes, espacios deportivos y zonas recreativas que reciben miles de visitantes durante cada mes en Quito.

La Carolina reúne áreas verdes, espacios deportivos y zonas recreativas que reciben miles de visitantes durante cada mes en Quito.Gustavo Guaman

Sara Oñate
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Lo que debes saber

  • La Carolina de Quito recibió un reconocimiento internacional por su aporte a la recreación y convivencia.
  • Desde marzo, más de 60 operativos retiraron a 317 comerciantes y más de 45 libadores.
  • Seguridad, limpieza, comercio informal y uso nocturno son retos pendientes del parque.

El parque La Carolina, uno de los espacios verdes más concurridos de Quito, acaba de sumar un reconocimiento internacional. La Asociación Nacional de Parques y Recreación de México (ANPR) destacó su aporte a la recreación, el deporte, la convivencia y el contacto con la naturaleza en el corazón de la capital.

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El reconocimiento pone en valor sus más de 60 hectáreas que reúnen áreas verdes, senderos, cuerpos de agua, canchas, juegos infantiles, espacios para mascotas y otros lugares destinados al deporte y recreación. Sin embargo, para quienes lo recorren a diario todavía hay asuntos pendientes que van más allá de un premio.

Un reconocimiento que también plantea desafíos

Lucía Herrera conoce La Carolina desde niña. Ahora, con su hija de cinco años lo visita dos o tres veces por semana. Dice que una de las principales ventajas es la amplitud de sus áreas verdes y la variedad de juegos para los niños. También considera que el mantenimiento ha mejorado.

Para Herrera, la limpieza es un aspecto por mejorar, aunque también responsabiliza a los propios usuarios que dejan desperdicios fuera de los lugares destinados para la basura.

Durante la semana, asegura, el ambiente suele ser tranquilo. Los fines de semana, en cambio, observa mayor presencia de vendedores y más movimiento.

Evelyn Llumiquinga trabaja precisamente en uno de esos espacios. Tiene un puesto de algodón de azúcar y forma parte de la Asociación La Carolina. Menciona que el parque recibe mantenimiento, pero la seguridad es una preocupación.

Cuenta que la presencia policial no siempre es constante y que se han producido robos. También señala que cuando se solicita ayuda, en ocasiones la respuesta tarda. Después de las 18:00, algunos sectores se vuelven más inseguros, porque no todo el parque está iluminado, agrega.

Mantenimiento y limpieza, entre las tareas pendientes

El comercio ambulante es otro de los problemas que identifica. Según Llumiquinga, los fines de semana aumenta considerablemente y el control se convierte en un permanente “juego del gato y el ratón”: los vendedores se retiran cuando llegan los agentes, pero regresan después.

Las ventas informales y el consumo de alcohol en el espacio público están entre las principales incidencias que atienden las autoridades. Luis Barrionuevo, de la Agencia Metropolitana de Control (AMC), explica que desde marzo funciona en La Carolina un Puesto de Mando Operativo (PMO), que permite coordinar las intervenciones con otras entidades del Municipio.

Desde entonces se han realizado más de 60 operativos. En estas acciones se retiró a 317 comerciantes y a más de 45 libadores, además de decomisar y desechar licor y emitir actas de advertencia.

Control. El parque La Carolina cuenta con presencia policial que recorre diferentes zonas.

Control. El parque La Carolina cuenta con presencia policial que recorre diferentes zonas.Gustavo Guaman

Más de 60 operativos desde marzo

El PMO funciona de lunes a domingo, desde las 07:00 hasta las 18:00. Fuera de ese horario, las emergencias son atendidas mediante patrullas de reacción y la coordinación con el ECU-911.

La presencia permanente, sostiene Barrionuevo, permite responder con mayor rapidez a las situaciones que afectan la convivencia en el parque.

La extensión de La Carolina también explica la complejidad de mantenerlo en buenas condiciones. En promedio, el parque recibe alrededor de 100.000 visitantes al mes, aunque en determinados períodos la cifra ha llegado a 250.000 y 300.000 personas.

Para la concejal Analía Ledesma, el reconocimiento internacional es positivo, pero también es un desafío en temas de seguridad, limpieza, mantenimiento, comercio informal y conservación de las áreas verdes. Agrega que no se debe esperar que aparezcan señales de deterioro, sino ser constante en las intervenciones.

La laguna de La Carolina forma parte de sus espacios naturales y recreativos, donde visitantes encuentran un lugar para descansar y caminar.

La laguna de La Carolina forma parte de sus espacios naturales y recreativos, donde visitantes encuentran un lugar para descansar y caminar.Gustavo Guaman

El urbanista Jacobo Herdoíza también considera acertada la distinción a La Carolina, un parque que “le da pulso” a Quito. Estima que concentra entre el 40% y 45% de los visitantes de los parques metropolitanos y que recibe alrededor de 4,8 millones de personas al año, una cifra comparable con la afluencia de un gran museo internacional.

Parte de su fortaleza está en la accesibilidad. Se puede llegar a pie, en bicicleta o en carro, lo que permite que usuarios de distintos sectores converjan en un mismo espacio. Herdoíza lo compara con el Central Park de Nueva York, no solo por su escala y ubicación, sino por el efecto que genera en su entorno, como un “dinamizador económico y sociológico”.

Pero el reconocimiento también plantea una pregunta: ¿qué sigue? Uno de los desafíos está en la conectividad. Herdoíza señala que todavía existen dificultades para vincular el occidente con el oriente de la zona, además de los problemas de congestión que se generan alrededor del parque.

Otro reto es aprovechar mejor La Carolina en la noche. Aunque actualmente existen actividades después del atardecer, considera que aún hay espacio para ampliar la oferta cultural y recreativa y prolongar el uso del parque más allá de las horas habituales.

La extensión del espacio, dice, permite pensar en una programación más intensa: espectáculos deportivos, cine al aire libre durante el verano, festivales, circos o conciertos. Una agenda permanente podría atraer a nuevos públicos y hacer un uso más activo de la infraestructura existente, incluso mediante alianzas entre el sector público y el privado.

Para el urbanista, La Carolina es un estándar de lo que debería ser un gran parque urbano. El desafío es mantener la inversión e incorporar actividades y servicios que hagan del espacio un referente.

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