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Diario Expreso Ecuador

Ecuador paga la sangre, Europa cobra las ganancias

Mientras el debate siga concentrándose en los puertos de salida, se ignorará una realidad incómoda: Ecuador asume los costos en violencia, corrupción y vidas

a mirada de un estibador refleja la tensión de trabajar en un entorno donde negarse a colaborar con las mafias del narcotráfico se paga con la vida.

a mirada de un estibador refleja la tensión de trabajar en un entorno donde negarse a colaborar con las mafias del narcotráfico se paga con la vida.Inteligencia Artificial

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Trabajar en los puertos de Ecuador es cada año más peligroso. El problema ya no se limita a los contenedores contaminados con cocaína que salen hacia los mercados del norte global; hoy también afecta directamente a quienes operan dentro del sistema portuario.

El negocio global detrás del narcotráfico

Esta semana fue asesinado en el Guasmo el jefe de Control de Carga de la Terminal Portuaria de Guayaquil (TPG). Su caso no es aislado. En los últimos años, trabajadores portuarios han sido víctimas de amenazas, extorsiones y homicidios vinculados a grupos delictivos organizados. Para quienes se niegan a colaborar con estas estructuras, el riesgo no es perder el empleo, sino la vida.

La lógica detrás de esta violencia es simple: dinero. Un kilogramo de cocaína puede costar alrededor de 1.500 dólares en Ecuador. Tras cruzar el Atlántico, ser cortado y distribuido en Europa, su valor final puede alcanzar los 290.000 dólares. Con márgenes de ganancia de ese tamaño, la violencia se convierte en una herramienta racional para asegurar acceso, información y control dentro de los puertos.

Por ello, los esfuerzos del Estado por mejorar la percepción internacional de los puertos ecuatorianos enfrentan un obstáculo evidente. La percepción no cambia cuando la realidad permanece intacta. El principal cuello de botella no está en los terminales portuarios, sino en un sistema judicial incapaz de generar consecuencias creíbles para quienes facilitan o financian estas actividades.

Tampoco se trata de un problema exclusivamente ecuatoriano. Rotterdam, el puerto más importante de Europa, apenas puede inspeccionar cerca del 15 % de la carga que recibe. En Gioia Tauro y Génova, las tasas de escaneo fluctúan entre el 3 % y el 5 %. Las vulnerabilidades existen en ambos extremos de la cadena logística.

Mientras el debate siga concentrándose únicamente en los puertos de salida, se ignorará una realidad incómoda: Ecuador asume los costos en violencia, corrupción y vidas humanas, mientras los enormes beneficios económicos se materializan en los mercados de destino. Los muertos están aquí, pero el negocio es global.

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