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Diario Expreso Ecuador

Tres velocidades de la Asamblea

La Asamblea Nacional cumple un año en medio de críticas por su baja aprobación, la dependencia de la agenda del Ejecutivo y la falta de debate democrático

La Asamblea Nacional enfrenta críticas por su baja aprobación ciudadana.

La Asamblea Nacional enfrenta críticas por su baja aprobación ciudadana.Archivo Expreso

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Hay efemérides institucionales o por otros motivos que ameritan celebrarse, como los triunfos del ciclista Jhonatan Narváez, o de la luchadora Lucía ‘La Tigra’ Yépez, o de la tenista afroecuatoriana Mell Reascos; pero conmemorar el primer año del horrendo trabajo de la actual Asamblea Nacional -AN- parece una asquerosa obscenidad impuesta por los medios de comunicación oficiales y/o los empleados de la nómina. Este organismo, sometido al Poder Ejecutivo, registra entre el 15 al 20% de nivel de aprobación a mayo de 2026, según Comunicaliza.

La baja aprobación de la Asamblea Nacional

Esta baja calificación permite plantear la evaluación institucional de un ente a tres velocidades desiguales: la primera, una permanente y estable consonancia impulsada desde el poder del Estado; la otra, con cadencias que en su accionar cotidiano provocan enfrentamientos, mediocridad y hace que la agenda legislativa coincida con la agenda presidencial; y la tercera, que asume una celeridad poco intensa o escasa cuando no coincide con las obsesiones ‘de más poder’ del presidente y su adláteres, y no genera cultura ciudadana.

El rol de la Asamblea como contrapeso del poder

Primera, el 14 /05/2025 en la sesión inaugural de la AN, con la presencia de 151 asambleístas, el partido oficial contó con 77 votos (gracias a 6 legisladores de Pachakutik, varios independientes y una desafiliada de RC-RETO), mayoría absoluta, por lo que eligió al presidente y a todo el CAL. El ‘nuevo país’ continuó aplicando prácticas legislativas criticadas a los viejos partidos, como los camisetazos, escamoteando el uso de la palabra, confrontaciones, violencia política de género.

Oficialistas y opositores han hecho gala de una escasa práctica de la ética en el ejercicio parlamentario; se han incumplido totalmente las metas legislativas, principalmente las de impulsar el debate democrático, la ciudadanización de la política y de servir de contrapeso frente al poder avasallante del Ejecutivo. Segunda, el desgaste político y la baja aceptación social de la AN; registra una desaprobación de 74% y se debe a la alta dependencia de su agenda de trabajo a las necesidades del Ejecutivo: de 24 leyes aprobadas más del 51% son de urgencia económica y seguridad; no hubo preocupación por las necesidades crecientes de los sectores sociales vulnerables. Continuaremos.

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