A la sombra del Apocalipsis
La tregua anunciada entre EE.UU. e Irán evitó una escalada inmediata en Oriente Medio, pero las posiciones estratégicas de ambas partes permanecen intactas

Banderas de Estados Unidos, Irán e Israel frente a un escenario de tensión militar en el estrecho de Ormuz, símbolo de la frágil tregua en Oriente Medio.
El 7 de abril no aconteció el Apocalipsis en Oriente Medio. Hubo el anuncio de una tregua. Dos horas antes del vencimiento del plazo para el bombardeo que regresaría a Irán a la Edad de Piedra, el presidente Trump proclamó un alto al fuego y anunció que se abría un plazo de dos semanas para negociar con los líderes del gobierno iraní las condiciones de paz. Para conseguir este anuncio, Irán habría accedido a la apertura del estrecho de Ormuz. Apareció en este momento la figura de un nuevo actor, Pakistán, cuyo primer ministro Shahbaz Sharif, anunció en redes sociales el acuerdo al que se habría llegado. A partir del 11 de abril, las partes se reunirían en Islamabad para negociar los puntos del acuerdo. Lo preocupante del caso es que no han cambiado las posiciones que causaron el conflicto. Teherán no ha variado sus exigencias: mantiene la necesidad de la retirada de EE.UU. de la región, su autonomía para continuar con el enriquecimiento nuclear y el control del estrecho de Ormuz, entre otros puntos, todos ellos inaceptables para EE.UU. Ello da la impresión de que, si bien Washington y Tel Aviv han conseguido victorias tácticas, estratégicamente Irán mantiene sus posiciones y pese a la destrucción sufrida, controla lo que sucede en la región.
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Una guerra sin ganadores claros
La conclusión de The Economist sobre la tregua conseguida no es optimista: “La guerra de Estados Unidos contra Irán ha cambiado Oriente Medio, para peor… Una pausa confusa para una guerra confusa”. La revista señala que es difícil establecer ganadores. Pese a la destrucción sufrida y a la pérdida de los altos mandos en pocas semanas, Irán mantiene la estabilidad de su gobierno, domina el control del estrecho de Ormuz, conserva su capacidad de ataque con misiles y cohetes y ha mostrado a los aliados árabes de EE.UU. su vulnerabilidad, pese al poderío militar de Washington. Por el lado de Israel resultan evidentes sus logros militares, pero no ha conseguido lo que pretendía al declarar como guerra existencial su conflicto con Irán. ¿Está de acuerdo o no Tel Aviv con un acuerdo de paz que deje intocadas las amenazas estratégicas iraníes para su supervivencia como nación? EE.UU. mostró enormes victorias militares y todo su poder. Pero fue golpeado por el cierre del estrecho de Ormuz, que elevó los precios de los combustibles y la inflación. En todo caso, no puede abandonar a sus aliados, incluso al precio del Apocalipsis.