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Diario Expreso Ecuador

Un accidente destapa

Muchas llevaban la cruel impronta de quienes quisieron hacer política con la muerte de uno de los funcionarios más enigmáticos del Gobierno

La Policía del condado de Samburu y la Cruz Roja de Kenia participaron en las labores de rescate de los cuerpos de las personas fallecidas en el accidente en el monte Ololokwe.

La Policía del condado de Samburu y la Cruz Roja de Kenia participaron en las labores de rescate de los cuerpos de las personas fallecidas en el accidente en el monte Ololokwe.CRUZ ROJA KENIA

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En redes sociales hubo reacciones a algunos detalles sobre el trágico accidente de un helicóptero en Kenia donde murieron siete personas, entre esas un alto funcionario ecuatoriano y su esposa, que ponen en evidencia las taras culturales del Ecuador contemporáneo. Muchas llevaban la cruel impronta de quienes quisieron hacer política con la muerte de uno de los funcionarios más enigmáticos del Gobierno. 

El oportunismo político ante la tragedia

Por ejemplo, la del prófugo Rafael Correa, que destapó su pervertida personalidad para aprovecharse de la conmoción mediática que produjo la noticia y ventilar su opinión sobre el protagonista de la noticia. Que se sepa, Correa nunca había planteado una discusión pública sobre el funcionario fallecido y esperó a que saliera la noticia del fatídico accidente: oportunismo puro y duro. Pero hubo algo mucho más revelador sobre las taras de los ecuatorianos: las reacciones de los usuarios de redes que salieron indignados por la publicación de ciertos detalles del episodio que tenían relación con las circunstancias que rodearon al triste suceso. Por ejemplo, se atacó con vehemencia a periodistas que publicaron algo que es absolutamente obvio para entender las circunstancias en las que se dieron los hechos, como el nombre y las características del ‘lodge’ donde estuvieron hospedados los fallecidos. ¡Oh, pecado mortal decir qué tipo de hospedaje era en el que estuvieron los accidentados! Cientos de cuentas protestaron furiosas y escandalizadas porque decían que publicar ese detalle era ofensivo con los fallecidos. Quienes revelaron esas noticias lo hicieron con publicaciones que no tenían nada de opinión y eran absolutamente fácticas: el nombre del lugar, su página web y los costos del hospedaje. ¿Por qué tantas personas asumieron que publicar eso perjudicaba a la memoria de los accidentados? Evidentemente ahí lo sensible era que el lugar era de alta gama, cuando eso no tiene necesariamente nada de malo. ¿Será que entre los indignados subyace un temor inconsciente a que se sospechara sobre el origen de los fondos por el simple hecho que se revelara tan elegante alojamiento?

Rasgarse las vestiduras contra el periodismo

Pero lo más patético fueron aquellas personas, y sobre todo periodistas, que se rasgaban las vestiduras con sus colegas porque publicaban información, en lugar de dar el pésame a los deudos. Esas fueron sin duda, las taras más patéticas.

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