SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

El terapeuta que llevamos en el bolsillo

El uso de chatbots para la salud mental crece ante la falta de atención profesional, al punto que ya la IA reemplaza a los psicólogos en miles de casos

Una encuesta de AXA e Ipsos realizada entre 19.000 adultos de 18 países reveló que el 61 % utiliza la inteligencia artificial (IA) para cuestiones de salud mental.

Una encuesta de AXA e Ipsos realizada entre 19.000 adultos de 18 países reveló que el 61 % utiliza la inteligencia artificial (IA) para cuestiones de salud mental.Generada con IA

Creado:

Actualizado:

Si hoy se pregunta a alguien a quién recurre cuando se siente ansioso o tiene problemas para dormir, cada vez es más frecuente que responda que a un chatbot, y no a un amigo o un médico.

Una encuesta de AXA e Ipsos realizada entre 19.000 adultos de 18 países reveló que el 61 % utiliza la inteligencia artificial (IA) para cuestiones de salud mental, porcentaje que supera el 80% en algunos países asiáticos.

Esto demuestra que la IA ya es una herramienta de apoyo psicológico para una parte importante de la población.

Este fenómeno coincide con un aumento de los problemas de salud mental: el 26 % de los encuestados presentaba síntomas graves de depresión, ansiedad o estrés, tres puntos más que en 2022. Entre las principales causas figuran la inseguridad financiera y los rápidos cambios económicos y sociales. A ello se suma el impacto de la tecnología.

Aunque muchos jóvenes reconocen que el exceso de tiempo frente a las pantallas perjudica su bienestar, siguen dedicando más de cinco horas diarias a ellas fuera del trabajo.

Resulta preocupante que las personas recurran a herramientas digitales para afrontar problemas que, en algunos casos, esas mismas tecnologías han contribuido a agravar.

Consultar a la IA por salud mental no es un hecho aislado

Más inquietante aún es que el 42 % de quienes usan chatbots para salud mental afirma seguir casi siempre sus consejos; el 38 % confía más en estas plataformas que en los profesionales y el 28 % reconoce haber adoptado comportamientos perjudiciales tras seguir sus recomendaciones.

No se trata de un fenómeno aislado. Solo el 40 % de quienes necesitaron apoyo psicológico durante el último año acudió a un profesional, debido principalmente al coste, el tiempo de espera y el estigma.

La IA está ocupando el espacio dejado por un sistema de atención insuficiente, más que complementándolo. Por ello, la cuestión ya no es si la IA debe participar en la atención de la salud mental, sino cómo regular su papel.

Razones para el optimismo

Existen razones para el optimismo. En primer lugar, la IA puede facilitar el acceso a la ayuda, actuando como puente entre las personas y un sistema complejo.

Una herramienta bien diseñada puede ayudar a identificar síntomas, orientar hacia los recursos adecuados y animar a buscar atención profesional, especialmente cuando el miedo, el coste o la falta de apoyo dificultan dar ese paso.

En segundo lugar, la IA puede reducir la carga administrativa de los profesionales sanitarios, permitiéndoles dedicar más tiempo a la relación con los pacientes, un factor esencial para el bienestar psicológico.

Por último, estas herramientas pueden detectar patrones relacionados con factores como el trabajo, las finanzas, la soledad, el sueño o el tiempo frente a las pantallas, facilitando intervenciones más tempranas y personalizadas.

Sin embargo, su uso exige medidas de seguridad sólidas.

Los sistemas de IA deben dejar claros sus límites, derivar los casos de riesgo a profesionales cualificados e incorporar a pacientes y especialistas en su diseño.

La IA seguirá avanzando; por ello, es fundamental garantizar que aporte más beneficios que perjuicios a quienes buscan apoyo para su salud mental.

tracking