¿O-TAN necesaria?
La OTAN es una organización anticuada, que superó su propósito. Haber excluido a Rusia la convirtió en potencial enemigo; así lo demuestra la guerra en Ucrania

El mundo evolucionó, pero la OTAN no lo hizo con él, y poco a poco está viendo cómo pasa a ser intranscendente.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte, o más conocida por sus siglas como la OTAN, es una organización construida durante la llamada Guerra Fría en 1949, e inspirada en las alianzas entre grandes potencias anteriores a la Primera Guerra Mundial. Su único objetivo es empujar a la mutua cooperación de defensa entre sus socios, léase: si atacan a uno de los firmantes es como si atacasen a toda la organización.
La OTAN está concebida para un mundo pos-Segunda Guerra Mundial, en la que Europa veía cómo solo el primer ministro británico Churchill y el dictador español Francisco Franco habían previsto, una división entre un bloque comunista al este y un bloque liberal al oeste. El bloque oriental no se quedaría de brazos cruzados y en 1955 dejaría por escrito su propia organización similar bajo el nombre de Pacto de Varsovia, que englobaba a todos los países bajo el régimen Soviético, más los que estaban en esfera de influencia, como Checoslovaquia, Rumanía y Yugoslavia.
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El mundo en que surgió la OTAN ya no existe
Toda organización es hija de su tiempo y cumple un propósito específico. El de la OTAN era claro: en medio de la tensión y escalada nuclear entre las dos grandes superpotencias que dejó la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos quería asegurarse de que, después de reconstruir Europa, si llegase a presentarse un conflicto con la Unión Soviética, no se quedaría sola en la pelea. La OTAN es hija de la Guerra Fría, y planteada contra un país que ya no existe más en la Unión Soviética.
Lo normal hubiera sido que la OTAN se haya modernizado o cambiado de planteamientos después de la caída de la Unión Soviética, pero la verdad es que se quedó tal cual empezó, teniendo solo como miembros a países europeos, Estados Unidos y Turquía, excluyendo en los noventa cualquier posibilidad de que Rusia, heredera de la Unión Soviética, pudiese entrar en la organización, a pesar de que muchos de los hijos de la URSS entraban a cuentagotas en la organización.
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Hoy vemos que el acuerdo de resquebraja más que nunca, pero esto es algo que no es nuevo. Los primeros roces empezaron con la Guerra del Golfo, y prosiguieron con las distintas guerras de Oriente Medio que distintos presidentes de los Estados Unidos han librado en Afganistán, Irak, Siria y ahora Irán, ya que esta zona no es Atlántico Norte, y el acuerdo jamás se modernizó para tener en cuenta los cambiantes esquemas de la geopolítica internacional.
Si la OTAN no se moderniza será cada vez más intrascendente
La OTAN es, por ende, una organización anticuada y que superó su propósito, a pesar de que el no dejar entrar a Rusia en su día ha convertido otra vez al gran heredero de la ex-Unión Soviética como un potencial enemigo, como ha dejado más que claro la guerra en Ucrania y la creciente amenaza sobre los países bálticos, Finlandia y Suecia (estos dos últimos flamantes nuevos miembros de la OTAN).
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¿Pero, y en el resto del mundo? China y como hemos visto antes Oriente Medio son cada vez más escenarios de problemas geopolíticos importantes; ni hablar de Latinoamérica como objeto desestabilizador en materia de seguridad.
El mundo evolucionó, pero la OTAN no lo hizo con él, y poco a poco está viendo cómo pasa a ser intranscendente.
Los tiempos tan crispados no son propicios para un nuevo tratado coherente y a la altura.