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Diario Expreso Ecuador

Un nuevo mapa andino es posible

El triángulo Noboa-Fujimori-De la Espriella, al que podría sumarse Bolivia, puede ser el inicio de una verdadera alianza geográfica por la seguridad

En función de la coyuntura de Ecuador, Perú y Colombia se debe retomar con urgencia la institucionalidad de la Red Andina de Seguridad, que fue anunciada hace casi dos años.

En función de la coyuntura de Ecuador, Perú y Colombia se debe retomar con urgencia la institucionalidad de la Red Andina de Seguridad, que fue anunciada hace casi dos años.Generada con IA

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Los mecanismos regionales de integración han fallado históricamente en América Latina. El tradicional péndulo político en la región ha obligado a que los Estados creen entidades pasajeras que carecen de una fundamentación firme sobre los verdaderos anhelos de integración. El caso de Unasur es quizás el más emblemático.

También hace pocos años, la Alianza del Pacífico surgió como nuevo mecanismo de integración económica, pero al llegar la izquierda a gobernar México, después a Chile y luego a Colombia, este sistema comercial perdió su rumbo.

Queda, entonces, junto a Mercosur, mecanismo en el que Ecuador es Estado Asociado, la Comunidad Andina de Naciones que, sin embargo, ha perdido relevancia en el último tiempo.

El desafío andino de integración para la seguridad

Lo que pasa en la región andina afecta directamente a Ecuador. Lo que votan los peruanos y colombianos, lo vivimos los ecuatorianos. Y esta semana, con la virtual victoria de Keiko Fujimori en Perú y la de De la Espriella en Colombia, el mapa geopolítico andino ha cambiado de forma estructural.

En el caso de Colombia, el presidente Daniel Noboa decidió jugarse radicalmente por De la Espriella, a través de un zoom con él dos días antes de la primera vuelta de nuestro país vecino. Fue una apuesta política deliberada que marcó una posición de política regional clara: con él trabajaremos juntos.

Aunque en el Perú no hubo una acción tan concreta por parte del presidente ecuatoriano, es evidente que con el virtual triunfo de Keiko Fujimori, el Ecuador recupera en Lima a un aliado con quien también comparte diagnósticos sobre seguridad regional, crimen organizado y el papel de las FARC disidentes en la frontera andina. 

El triángulo Noboa-Fujimori-De la Espriella, al que se puede sumar al boliviano Rodrigo Paz, se convierte entonces en algo que va más allá de lo ideológico: puede ser el inicio de una verdadera alianza geográfica por la seguridad.

Se debe retomar con urgencia, entonces, la institucionalidad de la Red Andina de Seguridad, que fue anunciada hace casi dos años.

El giro político podría favorecer la resurrección de la CAN

Aunque la CAN, como mecanismo de integración comercial y política, lleva años operando como un fósil burocrático que emite comunicados mientras los carteles cruzan sus fronteras, las amenazas que compartimos los cuatro países miembros de la CAN nos obligan a que concibamos que la lucha debe ser de carácter transnacional.

¿Puede resucitar la CAN ahora que la región se alinea ideológicamente por primera vez en dos décadas?

En el contexto actual, existiría por primera vez en mucho tiempo una base política común para reconstruir ese mecanismo desde su función original, no como un foro de discursos, sino como plataforma de cooperación real en seguridad, comercio y lucha contra la minería ilegal, por ejemplo.

El enemigo es el mismo para los países miembros de la CAN, aunque los instrumentos, hasta ahora, han sido distintos.

Si algo nos han enseñado estos años es que la integración en la región no muere por falta de tratados, sino por falta de confianza. Que se construya pronto esa confianza ideológica y que se construya pronto un nuevo mapa andino.

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