Desarraigos y civismo
En el Día de la Bandera, la alta intención de migrar en Ecuador exige refundar la educación para fortalecer la identidad, la resiliencia y el amor patrio

Hoy, en su día, la Bandera que nos pide recordarla, pero haciendo una introspección en nuestra conciencia para responder a sus cuestionamientos sobre nuestra identidad, civismo y amor patrio.
Hoy, en su día, la Bandera que nos retrata pide no solo recordarla y saludarla, sino más bien, hacer una introspección en nuestra conciencia y responder a sus cuestionamientos, que seguro los tiene, sobre nuestra identidad, civismo y amor patrio. Y es necesario hacerlo, pues urge saber cuánto de aquello hemos sembrado en el ecuatoriano de hoy.
El asunto no es banal y se vuelve urgente a partir del dato de que el 11 de mayo pasado el PNUD reveló sobre los ecuatorianos y su deseo de partir. Que el 40 % de ciudadanos de una nación busquen, para realizarse, el dejarla atrás, huir, salir de ella, debe llevarnos a indagar qué ecuatoriano hemos hecho crecer, qué ser humano hemos construido.
Migrar no es fácil ni grato, como lo retrata Mercedes Sosa cuando decía: “Solo le pido a Dios, que el futuro no me sea indiferente. Desahuciado está el que tiene que marchar a vivir una cultura diferente”. Las preguntas entonces son: ¿hemos sembrado ecuatorianidad? ¿Hemos estructurado a un individuo con la suficiente voluntad y resiliencia para crearse espacios y perseguir sus sueños aquí, en su tierra, junto a los suyos, o estamos formando simplemente gentes para exportar, que prefieren librarse de problemas y escabullirse de dificultades?
Educación para fortalecer el civismo
Por supuesto que también cabe preguntarse: ¿qué sociedad hemos construido para que su gente no encuentre un futuro realizable y prefiera marchar al albur, a lo ignoto? Desde la educación, creemos urgente retomar procesos formativos basados en la identidad, en el nacionalismo sano, en la ecuatorianidad. No podemos seguir formando niños y jóvenes solo de cara al mundo, soñando con él y desmereciendo, desvalorizando sus raíces y la tierra que los vio nacer. Ciudadanía global sí, pero con raíces propias.
Cartas de lectores
Migración en Ecuador: familias separadas por la falta de empleo y la inseguridad
Cartas de lectores
La educación ha de fortalecer sentimientos patrios, ciudadanía y aspiraciones que, a partir de inteligencias analíticas y creativas, realicen entre nosotros el milagro ecuatoriano; no por sumarnos a la corriente, sino porque seamos capaces de revertirla para encontrarnos con un país honesto, seguro, potenciador de sus ciudadanos y garante de sus derechos.