Elijo agradecer
Cuando el Mundial termina descubro que lo más valioso fueron los abrazos y las lágrimas compartidas, el orgullo de ver a Ecuador competir entre los mejores

Vale agradecer a esta extraordinaria generación de futbolistas que nos hizo soñar: a Enner Valencia, a Moisés Caicedo, a Piero Hincapié, Gonzalo Plata, Willian Pacho.
En 1910, durante una conferencia en la Sorbona de París, el presidente estadounidense Theodore Roosevelt pronunció uno de los discursos más memorables del último siglo: ‘The Man in the Arena’. Allí sostuvo que el mérito nunca pertenece al crítico que observa desde la comodidad de la tribuna, ni a quien enumera los errores de los demás. El verdadero reconocimiento corresponde al hombre que entra en la arena; aquel cuyo rostro está marcado por el polvo, el sudor y la sangre; el que se equivoca una y otra vez -porque no existe esfuerzo sin error- pero persevera con valentía. Quien participa siempre merece más respeto que quien simplemente juzga.
Mientras Ecuador se despedía del Mundial, las redes sociales hicieron lo que suelen hacer: buscar culpables. Ha habido análisis, reproches y sentencias. Parecería que el deporte más hermoso del mundo despertara en muchos una necesidad casi irresistible de señalar el error ajeno. Al ‘Man in the Arena’.
Copa Mundial de Fútbol
Julian Nagelsmann renuncia a Alemania: estos son los 8 seleccionadores que tumba el Mundial 2026
Carlos Romero
Una selección que hizo soñar a Ecuador
Yo prefiero otro camino. Prefiero agradecer. Agradecer a esta extraordinaria generación de futbolistas que nos hizo soñar. A un Enner Valencia, que cargó durante años el peso de la selección; a un Moisés Caicedo, cuya calidad deslumbra al mundo; a Piero Hincapié, Gonzalo Plata, Willian Pacho y a todos quienes defendieron nuestra camiseta con orgullo. Ninguno salió a la cancha pensando en fallar. Todos aceptaron el privilegio y la responsabilidad de representar a millones de ecuatorianos.
También agradezco al cuerpo técnico, a los directivos y a una hinchada que convirtió cada estadio en un pedazo del Ecuador. Qué emoción fue gritar nuestro himno junto a miles de compatriotas a miles de kilómetros y cantar emocionadamente ‘Nuestro Juramento’, del inolvidable Julio Jaramillo.
Pero, sobre todo, agradezco a la vida.
Copa Mundial de Fútbol
Mundial 2026 | Lamine Yamal antes del España vs. Portugal: "Solo pienso en cumplir mi sueño"
Christian Macías
Porque me permitió vivir este Mundial junto a mi familia. Caminamos ciudades desconocidas, compartimos conversaciones que el tiempo no borrará, celebramos, sufrimos, lloramos y terminamos abrazándonos después de cada partido. Tal Ben-Shahar sostiene que ‘happiness is wholebeing’: la felicidad no consiste en una sucesión de triunfos, sino en vivir plenamente la experiencia, con todas sus emociones. Creo que eso fue exactamente este Mundial, porque los resultados pasan, pero los recuerdos permanecen.
Ecuador compitió entre los mejores del planeta
Cicerón escribió que “la gratitud no es solo la más grande de las virtudes, sino la madre de todas las demás”. Quizá por eso cuando el Mundial termina y las emociones se aquietan descubro que lo más valioso no fue un marcador. Fueron los abrazos, las lágrimas compartidas, el orgullo de ver a Ecuador competir entre los mejores del planeta y el privilegio de haber visto a nuestros jugadores entrar, con valentía, en la arena.
Copa Mundial de Fútbol
Mundial 2026 | Prensa de Croacia explota por la "tragedia de Toronto" ante Portugal en los 16avos
Christian Macías
Entonces recuerdo una de las frases más entrañables del cine. En Harvey, Elwood P. Dowd dice: “Hace años mi madre solía decirme: ‘En este mundo, Elwood, debes ser muy inteligente o muy agradable’. Durante muchos años fui inteligente. Hoy recomiendo ser agradable. Puedes citarme”.
Después de este Mundial, si Elwood me lo permitiera, yo añadiría algo más: seamos agradecidos. Porque el tiempo termina borrando los marcadores, pero jamás los abrazos. Y al final de la vida uno descubre que los mejores trofeos no caben en una vitrina, caben en el corazón.
¡Hasta la próxima!