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Diario Expreso Ecuador
Paúl Palacios

Paúl E. Palacios

El fin no parece inmediato

En esta guerra, será el precio de la gasolina, la inflación, tasas de interés y próximas elecciones lo que mueva a EE.UU.; o el malestar de su población a Irán

Parecería que el final de la guerra se definirá dependiendo de qué sociedad (o el mundo) a lo interno pueda resistir más la situación económica derivada del conflicto.

Parecería que el final de la guerra se definirá dependiendo de qué sociedad (o el mundo) a lo interno pueda resistir más la situación económica derivada del conflicto.Archivo Expreso

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Al escribir estas letras la guerra en Persia continúa. Las posiciones de negociación de un cese definitivo al fuego son demasiado distantes entre las partes. Por un lado, EE. UU. e Israel tienen como primer objetivo despojar a Irán de cualquier posibilidad de disponer de armas nucleares, y garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz. Del otro, Irán exige su control sobre Ormuz y reparaciones económicas por los daños ocasionados. Aceptar que Irán controle Ormuz es no negociable, y pagar por las consecuencias de los bombardeos sería sentar un precedente imposible de manejar, pues consagraría a Irán como una víctima y no como un incumplidor de los acuerdos sobre limitación del uso militar de energía atómica. 

La forma de hacer la guerra cambió

Pero algo evidente es que la capacidad de Irán para resistir militarmente ha sido mucho mayor de lo pensado. La forma de guerra cambió: el uso intensivo de drones y misilería ha transformado completamente la forma de combatir. El control del espacio aéreo de Irán y la destrucción casi completa de la marina persa no ha impedido a este país el seguir utilizando drones y misiles para atacar a sus vecinos árabes y a Israel. A pesar del incesante bombardeo sobre la infraestructura industrial y militar, las instalaciones subterráneas, abundantes y dispersas, siguen ofreciendo una capacidad de respuesta. A nadie sensato se le ocurriría pensar en una invasión a Irán, y los esfuerzos para lograr una revuelta desde dentro hacia el régimen no han dado los resultados esperados.

Tampoco ha resultado el descabezamiento de los mandos, ni el ahogamiento del flujo de petróleo para impedir ingresos económicos. Tal parece que el detonante de quien doble el brazo no será precisamente militar, sino qué sociedad (o el mundo) a lo interno pueda resistir más la situación. Será el precio de la gasolina, la inflación, las tasas de interés y las próximas elecciones lo que muevan una posición en EE.UU., o el malestar de una población con carencias, agitación y la posibilidad de liberarse de un régimen teocrático opresor lo que ablande a Irán. Hasta tanto, amigos, a ‘tanquear’ más caro.

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