El precio de la eficiencia
En la carrera por la eficiencia con IA estamos perdiendo el control, por eso las organizaciones deben implementar estrategias que garanticen seguridad y ética

a es una realidad que agentes de IA se resisten a ser desconectados, lo que exige que las organizaciones prioricen la seguridad y el control humano.
Son decenas las columnas que he dedicado a la IA, a sus beneficios, avances, potencialidades y adopción. He sido siempre una optimista tecnológica. La uso a diario para casi todas mis tareas y he sido testigo de su evolución y eficacia. Hoy vengo a contarles una realidad que aunque parezca de ciencia ficción está pasando; estamos a tiempo de prevenir.
Ciencia y Tecnología
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Giannella Espinoza
Control vs. productividad y eficiencia
Son solo tres años desde que la IA se puso a disposición de forma masiva para el público en general. Esta fue adquiriendo capacidades intelectuales que nos sorprendían, y poco a poco la fuimos incorporando en nuestras tareas y pendientes. Vimos que una persona más la IA ya no sumaban dos cabezas, sino un potencial exponencial de trabajo. Le fuimos dando acceso a nuestra privacidad, a nuestra empresa, a nuestro correo, y así poco a poco sentíamos que ganábamos tiempo. En esa carrera por la eficiencia, ganábamos productividad y veíamos que lo que antes tardaba una hora ahora lo acabábamos en minutos. Entregamos labores a los agentes para que hicieran tareas por las personas, confiando en que esos agentes, sin hora de almuerzo, días libres, ni conflictos interpersonales aportaban más que una persona de carne y hueso.
Internacional
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Valeria Alvear
La urgencia de una estrategia organizacional de IA
En esa carrera hemos ganado eficiencia, pero hemos perdido control. Cada vez que confías en un agente o en la IA, la alimentas con información, la haces más fuerte y poco a poco dejas de tener el control de la tarea y del proceso. Ya hemos visto reacciones alarmantes e inesperadas por parte de la IA que nos hacen pensar que los humanos ya no tienen el control que creen tener sobre esta tecnología. Agentes que usan el chantaje para no ser desconectados u otros que deciden tomar tareas para las que no fueron programados, con tal de hacerse más poderosos y eficientes. Eso no es ciencia ficción: ya está pasando. No sugiero que la salida sea la prohibición; por el contrario, es la conciencia. Cada organización debe tener una estrategia de IA que no solo suene bonito para el público, sino que permita a todos los involucrados conocer las implicaciones de seguridad, privacidad, propiedad intelectual y ética que conlleva el uso de esta tecnología. Las organizaciones que no se detengan a darle prioridad a este proceso corren el riesgo de perder el control.