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Diario Expreso Ecuador

‘Quo vadis, humanitas?’

El poshumanismo enfatiza lo híbrido -el ciborg- hasta deconstruir al sujeto humano y volver totalmente fluida la frontera entre lo humano y la máquina

La relación entre humanidad y tecnología plantea interrogantes sobre los límites de la evolución humana y el papel del transhumanismo en el futuro.

La relación entre humanidad y tecnología plantea interrogantes sobre los límites de la evolución humana y el papel del transhumanismo en el futuro.Imagen generada con IA

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Hay que tener entereza para hacer preguntas en una época en que lo políticamente correcto es no hacerlas y plegarse a la uniformización que impera globalmente en nombre de la técnica. Una verdadera pregunta no es la expresión de una curiosidad o de la simple falta de información, y solo puede hacerla quien tiene memoria histórica y, en ese sentido, es consciente de ser portador de un legado. No todos pueden hacer preguntas que verdaderamente cuestionen. Tampoco se hacen preguntas en cualquier momento, sino cuando se viven etapas decisivas. Heidegger ya advirtió, el siglo pasado, en sus meditaciones sobre la técnica, la imposibilidad de preguntar en un mundo dominado por lo instrumental.

La pregunta de la Iglesia sobre el destino de la humanidad

La ambigüedad, las identidades fluidas, la fijación en el hoy y las tensiones que atraviesan la condición humana exigen la pregunta de hacia dónde va la humanidad. Por ello, la Iglesia católica ha preguntado recientemente a la humanidad hacia dónde se dirige, en ‘Quo vadis, humanitas’, documento elaborado el año pasado por la Comisión Teológica Internacional y antecedente filosófico y teológico de la encíclica ‘Magnifica Humanitas’.

‘Quo vadis, humanitas’ asume el vertiginoso cambio que experimenta la humanidad, sobre todo gracias al desarrollo de la tecnología. Evidentemente, el catolicismo parte de la condición del hombre como un ser abierto al futuro. Pero las condiciones actuales plantean posibilidades inadmisibles para la Iglesia, concretamente el transhumanismo y el poshumanismo. La primera afirmación central es que la verdadera humanización, es decir, asumir la condición futura del hombre, no puede surgir del simple perfeccionamiento tecnológico. Esta afirmación es negada por el transhumanismo, que sostiene que el hombre debe emplear la tecnología para superar sus límites físicos, incluida la muerte. En consecuencia, podría llegar a rediseñar al ser humano y hacerlo apto para ir más allá. Incluso podría alcanzarse, como señala el documento, una inmortalidad individual sustentada por la tecnología.

Poshumanismo y la frontera entre hombre y máquina

El poshumanismo enfatiza lo híbrido -el ciborg- hasta deconstruir al sujeto humano y volver totalmente fluida la frontera entre lo humano y la máquina. ¿Cómo responder a estas filosofías, respaldadas por la tecnología, sin caer simplemente en una negación que apunte contra el carácter de futuro de la existencia humana?

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