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Diario Expreso Ecuador

La IA de Trump y Xi

La pelea real entre Trump y Xi Jinping no es comercial, es tecnológica; por eso en América Latina la IA debería empezar a enseñarse ya desde el colegio

El presidente chino Xi Jinping junto al presidente estadounidense Donald Trump, dando cierre a su encuentro en China.

El presidente chino Xi Jinping junto al presidente estadounidense Donald Trump, dando cierre a su encuentro en China.Casa Blanca / EFE

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Durante la Guerra Fría, Henry Kissinger dijo que las grandes potencias podían estrecharse la mano mientras se preparaban en silencio para competir durante años. La diplomacia no es amistad. Es administración de intereses. Eso es lo que estamos viendo con Trump y Xi, dijo Elkin, un inmigrante acostado en un sofá de Washington D.C., mientras observaba la caminata de ambos líderes por el Templo del Cielo en Pekín. La esposa le contestó, los negocios nunca son sentimentales.

Acá los protagonistas parecen distintos. Trump habla como empresario agresivo, improvisa, amenaza, exagera y necesita producir impacto inmediato. Xi, en cambio, parece construido para la paciencia. Habla poco, calcula cada movimiento y transmite la imagen de un hombre que piensa en décadas mientras el resto piensa en elecciones. Uno parece televisión. El otro parece historia imperial. Pero ambos entienden algo que muchos todavía no comprenden en América Latina. La verdadera pelea del siglo XXI no será solo militar ni comercial. Será tecnológica. Por eso la fotografía de ambos caminando juntos en el Templo del Cielo tiene tanta fuerza simbólica. Ese lugar fue durante siglos el escenario donde los emperadores chinos pedían armonía y estabilidad para el imperio. Xi no llevó allí a Trump por cortesía turística. Lo llevó para enviar un mensaje de poder, continuidad histórica y confianza civilizatoria. China ya no quiere ser la fábrica del mundo. Quiere dominar el nuevo orden tecnológico.

Detrás de las sonrisas sigue existiendo la pelea. La guerra comercial apenas descansa. La competencia por los chips, los datos y la inteligencia artificial apenas comienza. Quien controle la inteligencia artificial tendrá una ventaja económica, militar y política gigantesca en las próximas décadas. Acá aparece un punto que el derecho de la competencia tradicional no estaba preparado para asumir, como lo es la concentración del poder algorítmico en dos jurisdicciones, sin neutralidad competitiva en mercados estratégicos.

América Latina se está quedando rezagada

Mientras ellos discuten inteligencia artificial, buena parte de América Latina sigue atrapada en debates del siglo pasado, como si el problema fuera únicamente ideológico. Goldman Sachs proyecta que los centros de datos pasarán del 4,1 % al 8,5 % de la demanda máxima de energía en Estados Unidos entre 2025 y 2027. Esa cifra mide algo más que electricidad, como lo es la reasignación silenciosa de la economía hacia quien controla la máquina. Quien no aprenda a trabajar con inteligencia artificial perderá valor. La brecha entre quienes entiendan esta revolución y quienes no la entiendan será inmensa.

Acá nuestros gobiernos deberían hablar de IA y reaccionar desde ahora y no dentro de diez años. La inteligencia artificial debería enseñarse desde el colegio, junto con idiomas, programación y pensamiento digital. El problema no será solo económico. Será social. Mucha gente descubrirá demasiado tarde que el mundo siguió avanzando sin ellos.

El esposo apagó el televisor y miró a su hijo de dos años jugando en la sala. Creo que debemos ponerlo a estudiar mandarín. La esposa respondió, mandarín e inteligencia artificial.

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