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Diario Expreso Ecuador

Después del Mundial, ¿viene la calma?

Tras el Mundial se disipa el somnífero colectivo: Trump, Venezuela, Argentina, España y el resto del mundo vuelven a afrontar tensiones políticas y geopolíticas

El español Pedro Sánchez seguramente sacará el mayor oxígeno posible de la coyuntura. Siempre un triunfo del país pone paños fríos a los momentos de mayor tensión política.

El español Pedro Sánchez seguramente sacará el mayor oxígeno posible de la coyuntura. Siempre un triunfo del país pone paños fríos a los momentos de mayor tensión política.Archivo Expreso

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El Mundial actúa como un somnífero colectivo. Y aunque Estados Unidos siempre ha sido una de las naciones menos futbolizadas, tampoco fue lejano este fenómeno allí, pues el presidente Trump aprovechó -literalmente- hasta último minuto el evento como estrategia de poder blando.

Hace un año, en la final del Mundial de Clubes, Trump se quedó junto al campeón, el Chelsea de Inglaterra, mientras Infantino le insinuaba, tímido, que despejara el escenario. Ayer, en la final del Mundial de la FIFA 2026, la escena se repitió con un agravante: Infantino se atrevió a tomarlo del brazo y pedirle que saliera de la foto. Pero Trump no se movió. Entregó el trofeo y se quedó junto al equipo campeón como un jugador más, esta vez en un extremo del escenario. Resume perfecto un año en que ha convertido cada oportunidad, sea futbolística o geopolítica, en un mensaje comunicacional.

La geopolítica retoma la agenda global

Ahora que el sedante se disipa, toca mirar lo que viene. Faltan menos de cuatro meses para los ‘midterms’ y las encuestas coinciden en una posible ventaja demócrata en el Congreso. El alto el fuego con Irán, que Trump declaró “terminado” el 8 de julio, no se ha restablecido del todo. Los ataques en el estrecho de Ormuz continúan, Omán ha decidido intermediar, y el propio Congreso estadounidense muestra cansancio con un conflicto de más de cuatro meses.

Venezuela cumplió seis meses sin Maduro, capturado en Caracas, sin que llegue la tercera fase denominada de transición, que prometió Marco Rubio el día después de la extracción del exdictador. Delcy Rodríguez gobierna bajo tutela de la Casa Blanca, que dejó fuera a María Corina Machado pese a su Nobel.

Mientras tanto, Cuba observa cada movimiento. Díaz-Canel resiste el discurso de “guerra psicológica” mientras Washington acumula sanciones y no oculta que el cambio de régimen es una de las metas declaradas para fin de año. ¿Será antes de los ‘midterms’?

La situación para los dos países finalistas del Mundial

Para los gobiernos de los países que disputaron la final, la situación también cambia. A Milei, que viene de afrontar las acusaciones contra su exvocero y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, le convenía una alegría popular, que no llegó. De hecho, las últimas horas mantuvo una tensa relación con la algarabía de su selección y la hinchada luego del triunfo ante Inglaterra, al mencionar (acertadamente) que el conflicto de las Malvinas debe solucionarse diplomáticamente y no con el fútbol. Paralelamente, había hecho una tregua con el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino, ‘Chiqui’ Tapia, investigado en su propio país y en Estados Unidos, por lavado de activos. Quizás con este resultado esa sea la nueva lucha política del gobierno argentino para estirar un poco más a la sociedad futbolizada.

Por su parte, al español Pedro Sánchez le vuelve a sonreír el destino, con una coyuntura de la que seguramente sacará el mayor oxígeno posible para no someterse a la cuestión de confianza que le solicitan hasta sus socios políticos. Siempre un triunfo del país pone paños fríos a los momentos de mayor tensión política.

Y así será la situación en muchos países que tuvieron en estas casi cinco semanas la oportunidad de amortiguar muchas de sus crisis. Ya sin fútbol, el mundo vuelve a su realidad. Una realidad que retoma los procesos conflictivos que tiene desde el movido inicio del año. Todo parece indicar, y nuestro país no será la excepción, que después del mundial no vendrá la calma.

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