El Campeonato Mundial al mercado
La FIFA buscó privatizar los derechos del Mundial con socios comerciales, pero la fuerte presión de UEFA e hinchas frenó la polémica jugada de Infantino

La FIFA preparaba una especie de privatización de la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. El escándalo generado hizo que su presidente, Gianni Infantino, desisitiera.
The Times dio la primera voz: la FIFA preparaba una especie de privatización de la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. La operación financiera implicaba la creación de una sociedad privada (FIFA Forward Enterprise -FFE-) para que administre los derechos de los mencionados eventos, donde inicialmente el 20 % del capital se repartiría para las federaciones nacionales, el 30 % se colocaría en inversionistas privados, tanto individuales como institucionales (fondos de inversión), y el resto se mantendría en manos de la FIFA. Inmediatamente la UEFA, quien maneja el fútbol europeo, expresó una fuerte protesta ante la posibilidad. Lo hicieron también otros importantes actores del deporte como la Concacaf, la AFC (asiática), y medios deportivos.
La pregunta que salta de inmediato es: ¿por qué se pretendió hacer esto? Frente a la respuesta de grito al cielo de quienes se opusieron, rápidamente Infantino sacó una explicación a través de la página oficial de la FIFA, donde el resumen fue que las federaciones nacionales ganarían mucho dinero. Es decir, a quienes les habría tocado decidir, las federaciones, les prometía que les iría bien económicamente en este nuevo escenario.
El afán de lucro podría influir en las decisiones
El punto es que, si hay terceros, salvo limitaciones societarias para el tipo de acciones en manos de esos privados, ellos habrían tenido el derecho a participar en las decisiones, lo cual implicaba la búsqueda de su mejor interés económico (legítimo si ponían recursos) en temas críticos de las competencias. Aquellos temas como la hidratación, el alargamiento del descanso a 30 minutos en la final, etc., serían pequeñas anécdotas para lo que se podría establecer, basado en el lucro más que en consideraciones deportivas.
El Mundial de Fútbol es el evento más importante del planeta, y es un monopolio de facto; al convertirlo parcialmente en privado, quien tiene que controlarlo terminaría siendo el socio, lo cual no parece un buen matrimonio para los hijos, que terminan siendo todos los fanáticos frente al televisor. La FIFA no resistió el escándalo y se tiró atrás. Le mojaron la pólvora a don Giovanni Vincenzo.