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Diario Expreso Ecuador

El plan de El Niño, ¿para cuándo?

El fenómeno de El Niño amenaza con llegar, el Gobierno lo anuncia antes de su confirmación, pero aún no existe un plan serio de previsión y contingencia

El Gobierno anuncia que el fenómeno de El Niño amenaza puede llegar, mientras que el dragado de ríos, el mantenimiento de puentes y la limpieza de alcantarillas siguen pendientes.

El Gobierno anuncia que el fenómeno de El Niño amenaza puede llegar, mientras que el dragado de ríos, el mantenimiento de puentes y la limpieza de alcantarillas siguen pendientes.Archivo Expreso

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En Ecuador tenemos un talento especial: anunciar lo que todavía no existe. Se anuncian obras sin planos, soluciones sin presupuesto y hasta crisis resueltas antes de comenzar. Por eso no sorprende que, mientras el fenómeno de El Niño amenaza con llegar y que el Gobierno lo haya anunciado antes de su confirmación, todavía no exista un plan serio de previsión y contingencia, pero seguramente ya debe estar preparándose el spot publicitario.

Los ciudadano se preguntan si habrá inundaciones como las de 1997-1998, si vendrán sequías, si colapsarán carreteras, si resistirán los puentes. Preguntas menores frente a prioridades nacionales como el eslogan oficial de la temporada.

Los organismos internacionales advierten que el fenómeno podría formarse con intensidad moderada o fuerte. Aquí, en cambio, manejamos otra escala científica: leve si solo se moja la sala, moderado si se lleva la cocina y fuerte si aparece un ministro en botas ofreciendo ayuda. Uno supone que, con tanta capacidad de anticipación demostrada para mover fechas electorales y leer el futuro político, ya deberían saber también qué ríos se desbordarán, qué alcantarillas están tapadas y qué carreteras se partirán en dos. Pero parece que la bola de cristal solo funciona para elecciones.

Planificación: indispensable para afrontar el fenómeno de El Niño

Mientras tanto, el dragado de ríos sigue en modo contemplativo. Los puentes vulnerables continúan practicando equilibrio. Las alcantarillas esperan limpieza. Y los municipios, como siempre, descubren la lluvia cuando ya les entra por la ventana. Las prefecturas tienen todo una retroexcavadora sin diésel, tres conos naranjas y un comunicado culpando al clima. Nada transmite más seguridad que la improvisación institucionalizada. Después vendrá el libreto conocido. Cuando todo se inunde aparecerán caravanas oficiales, tomas aéreas del desastre, funcionarios señalando mapas y promesas de reconstrucción inmediata, apenas terminen los estudios, los informes, los concursos y las fotos.

La planificación, dicen los expertos, es fundamental. Aquí también lo creemos. Tanto, que la guardamos para después. Porque en Ecuador prevenir sería demasiado sencillo; preferimos declarar emergencia cuando el agua ya llegó al segundo piso.

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