La prevención también produce
Ante el pronóstico de lluvias intensas por el fenómeno de El Niño, la prevención puede reducir pérdidas económicas y proteger empleos, cultivos

Las lluvias del domingo 11 de octubre provocaron acumulaciones de agua en diferentes sectores del norte de Guayaquil.
El Niño de 1997 y 1998 dejó vías cortadas, puentes caídos, poblaciones aisladas y cosechas perdidas. No solo trajo lluvias: puso a prueba nuestra capacidad de anticiparnos y sostener la actividad económica.
La Organización Meteorológica Mundial prevé que el fenómeno actual persista hasta febrero de 2027 y alcance una intensidad muy fuerte. No sabemos dónde lloverá más ni cuándo, pero el pronóstico nos ofrece tiempo.
La prevención recibe menos atención que la emergencia. Un drenaje limpio no corta cintas, mantener una vía no ocupa titulares, un plan de continuidad parece innecesario mientras todo funciona. Sin embargo, estas decisiones separan una interrupción manejable de pérdidas que afectan a familias, trabajadores y negocios.
Si el daño no se evita ni está cubierto por un seguro, su costo no desaparece: alguien termina asumiéndolo. Y cuando la indemnización no alcanza, la diferencia recae en las familias, las empresas o el Estado y desplaza recursos de otras prioridades. La recuperación suele ser más costosa cuando se improvisa. Por eso prevenir y asegurarse adecuadamente no es un gasto: es una inversión que protege el empleo, la producción y los servicios esenciales.
Guayaquil
Guayaquil vuelve a acumular agua con las primeras lluvias: ¿qué pasa en los sectores afectados?
Diana Sotomayor
Prepararse exige tareas concretas. Para los gobiernos locales, mantener operativos los sistemas de evacuación de aguas y priorizar vías y puentes. Para las empresas, prever cómo operar si una instalación queda fuera de servicio o si sus proveedores dejan de entregar. Para los productores agrícolas, entre los más expuestos, contar con información oportuna, crédito para resembrar y mecanismos para proteger cultivos y flujo de caja ante riesgos que no controlan.
La prevención protege el empleo y la producción
No todo puede prevenirse ni toda infraestructura resistirá cualquier evento. Pero podemos reducir la exposición, acelerar la recuperación y evitar que cada invierno sea una emergencia. La preparación no se mide por reuniones, sino por obras ejecutadas, protocolos probados y comunidades que saben actuar.
Una alerta temprana solo cumple su propósito cuando conduce a decisiones. La resiliencia del país se construye antes de la emergencia.