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Diario Expreso Ecuador

La libertad no se imprime

Al cerrar su etapa impresa, EXPRESO reafirma su compromiso con la libertad de expresión y el periodismo independiente en la era digital

Mañana, 9 de Octubre, Guayaquil conmemora 206 años de su independencia. Ese mismo día, EXPRESO circulará por última vez sobre el papel.

Mañana, 9 de Octubre, Guayaquil conmemora 206 años de su independencia. Ese mismo día, EXPRESO circulará por última vez sobre el papel.Archivo Expreso

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Hay fechas que se encuentran para conversar con la historia. Mañana, 9 de Octubre, Guayaquil conmemora 206 años de su independencia. Ese mismo día, EXPRESO circulará por última vez sobre el papel; no desaparecerá el diario, pero sí dejará la tinta y la rotativa para continuar en lo digital.

La coincidencia convoca a dos palabras diferentes pero inseparables: Independencia y Libertad.

El 9 de Octubre de 1820 Guayaquil rompió con la Corona española y decidió autogobernarse. Pocos meses después apareció El Patriota, el primer periódico de la ciudad. Conquistada la independencia, las ideas debían circular, para lo cual la libertad necesitó una imprenta.

En este punto histórico, hay una característica interesante, El Patriota nació en un Guayaquil independiente, aunque próximo al nuevo gobierno, difundiendo por ende también su pensamiento. Dos siglos después, el estándar democrático es más exigente, el periodismo debe ser independiente también del poder de turno.

Lo referido, no trata del mismo tipo de independencia. La de 1820 fue política; la periodística pertenece a otra esfera. Pero ambas comparten una raíz: la libertad comienza donde termina la subordinación al poder.

La libertad de expresión protege el derecho a hablar, a opinar; la libertad de prensa, a investigar, informar y cuestionar. La independencia permite ejercerlas con responsabilidad, sin pedir permiso ni subordinación al gobierno ni a ningún otro poder.

Una verdadera prensa libre no es la que favorece a un gobierno ni la que lo critica ciegamente, es la que no le pertenece.

No hace falta clausurar un periódico para erosionarlo; basta con que disentir tenga un precio o que desde el poder se premie la docilidad y se castigue la crítica.

El papel deja de ser el vehículo, la palabra continúa

La transición a lo digital de EXPRESO tampoco ocurre en el vacío. El medio ha denunciado presiones y actuaciones estatales que, sostiene, han buscado condicionar su línea editorial. Señalamientos de esa gravedad por parte de un medio serio merecen atención, esclarecimiento y debate público. Si el poder interfiere en la independencia de un medio, el problema deja de pertenecer a una empresa, pasa a concernir a la libertad de expresión y a la sociedad.

Más de medio siglo de periodismo no desaparece cuando se detiene una rotativa. Permanece en las preguntas formuladas, los razonamientos, los debates abiertos y la decisión de publicar cuando habría resultado más cómodo omitir.

La opinión independiente no demanda coincidencia, sino honestidad intelectual, que incluso quien discrepa pueda respetar la convicción con que fue escrita, sin que nadie se sienta dueño exclusivo de ella.

Mañana se cierra una importante etapa, no una historia. El papel deja de ser el vehículo, pero la palabra continúa. El mundo digital abre fronteras, multiplica el alcance y encuentra nuevos lectores, cambia la plataforma, permanece el desafío periodístico.

En 1821 Guayaquil necesitó una imprenta para hacer circular sus ideas por sus calles. En 2026 basta una pantalla para llevarlas alrededor del mundo en segundos.

Un periódico puede perder el papel, mas no su papel independiente.

Porque la Libertad y la Independencia no se imprimen: se ejercen.

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