Remesas en Ecuador: ¿alivio para las familias o síntoma de una economía débil?
El incremento de las remesas debería obligarnos a preguntarnos qué estamos haciendo mal en sectores que sí deberían generar riqueza propia

Las remesas enviadas por los ecuatorianos en el exterior se han convertido en un soporte clave para la economía nacional y los hogares.
El dinero que los ecuatorianos en el exterior envían a sus familias ya no solo es un alivio para los hogares, hoy es también un pilar clave dentro del sistema económico nacional. En 2025, los ingresos acumulados por remesas superaron a fuentes tradicionales como el petróleo y la inversión extranjera directa, pero este dato, lejos de celebrarse, requiere de profundo análisis.
Cuando las remesas sostienen el consumo, pero no generan desarrollo
Las cifras económicas de este año hablan de una mejora, y entre estos indicadores están las remesas, que si bien ayudan a sostener el consumo interno de los hogares, no pueden ser vistas como factor estratégico para el desarrollo de un país, apoyándose en el sacrificio migratorio de su gente, en lugar de generar valor agregado, capital productivo y empleo formal.
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La pregunta es qué estamos haciendo mal
Este escenario debería obligarnos a preguntarnos qué estamos haciendo mal en sectores que sí deberían generar riqueza propia. No se puede seguir dependiendo de un puñado de productos de exportación ni dejar de lado el fomento a la inversión extranjera directa. Es hora de que el Gobierno revise, con seriedad, qué está fallando en el clima de inversión, de seguridad jurídica, en la creación de un mejor ambiente de negocios que garantice lo básico, como la provisión energética, problemas que ni los nuevos acuerdos comerciales ni el discurso oficial de apertura han logrado revertir hasta ahora.