Postergación eterna
Es hora de poner punto final a los diversos obstáculos que se han presentado a lo largo del tiempo, en aspectos tan diversos...’.
El Metro de Quito, junto con el dragado del río Guayas y la construcción de una nueva carretera libre de derrumbes que una a Cuenca con Guayaquil, constituyen los más sonados cuentos de nunca acabar para la ciudadanía ecuatoriana, pues hay una larga lista de pendientes.
La nueva postergación de la puesta en marcha de esta emblemática obra que busca solucionar el grave problema de movilidad en la capital, deja al descubierto la incapacidad de las autoridades para resolver un tema que resulta determinante para la calidad de vida los quiteños.
La espera, ya de doce años, cada vez que parece acercarse a su fin, se dilata con justificaciones que buscan ocultar la verdadera razón: el Metro no cumple los requerimientos necesarios para que sea factible, segura y rentable su operación.
Es hora de poner punto final a los diversos obstáculos que se han presentado a lo largo del tiempo, en aspectos tan diversos como el financiamiento, la inexistencia de un sistema que permita dar auxilio a los usuarios en casos de emergencia, o la falta de articulación con los otros medios de transporte disponibles y con la vialidad existente, o el que no esté definido el modelo de recaudación. Se debe acabar ya con esta tomadura de pelo, fijar la fecha de inicio de su funcionamiento y cumplirla sin más dilaciones.