Autogeneración eléctrica: una meta necesaria, pero con plazos difíciles de cumplir
Fijar una meta sin resolver los cuellos de botella existentes es trasladar al empresariado la responsabilidad que el Estado no ha resuelto en una década

La autogeneración de energía se perfila como una alternativa para reducir el déficit eléctrico, aunque las empresas enfrentan limitaciones técnicas y de infraestructura.
El Decreto Ejecutivo que exige a las empresas de alto voltaje autogenerar su energía antes del 15 de diciembre de 2026, con la amenaza de quedar expuestas a desconexiones de emergencia si no lo logran, podría generar algo de alivio al déficit energético que tiene el país, pero con los plazos fijados se corre el riesgo de convertirse en una promesa incumplible.
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Una meta necesaria, pero difícil de cumplir
Los gremios empresariales ya han reaccionando ante el tema. El problema no es únicamente financiero. Empresas que han intentado avanzar reportan que carecen del espacio físico necesario para instalar paneles suficientes que las lleven al 100 % de generación alternativa, y que la red de distribución nacional, débil y desactualizada, no tiene la capacidad técnica para absorber toda la energía que el sector privado logre producir.
Una red eléctrica que también necesita modernización
Fijar una meta de autoabastecimiento total sin resolver estos cuellos de botella estructurales equivale a trasladar al empresariado la responsabilidad de un déficit de generación (que el Cenace ha calculado sería de 1.300 megavatios) que el mismo Estado no ha resuelto en una década. El Gobierno debería sentarse y escuchar al empresariado para acompañar la transición energética ajustando el calendario y aplicando mayor flexibilidad. En juego está la producción industrial que alimenta a toda una economía, y esa dinámica hay que cuidarla.