Urbanizaciones amuralladas: la peligrosa vulnerabilidad de las garitas de seguridad
Las urbanizaciones cerradas deben saber cómo impedir que falsos policías o militares ingresen. Los protocolos son indispensables

Las garitas de seguridad de las urbanizaciones pueden enfrentar nuevas vulnerabilidades ante delincuentes que simulan operativos oficiales con uniformes y vehículos falsos.
Las urbanizaciones amuralladas, concebidas como espacios de protección frente a la delincuencia, están descubriendo una peligrosa vulnerabilidad: sus garitas de seguridad pueden ser burladas con uniformes falsos de policías o militares y vehículos que imitan a los oficiales. Ante una puesta en escena de este tipo, los custodios quedan prácticamente sin capacidad para distinguir un operativo real de una incursión criminal.
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Protocolos para verificar los operativos
Las fuerzas de seguridad deben actuar con rapidez y establecer protocolos que permitan verificar la autenticidad de cualquier operativo antes de autorizar el ingreso a una urbanización. No basta con reconocer uniformes o vehículos: deben existir mecanismos de comunicación directa con las instituciones correspondientes para confirmar una intervención oficial.
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Una seguridad que no puede depender solo de las garitas
Los grupos criminales buscan permanentemente nuevas formas de evadir los controles. Pueden utilizar urbanizaciones cerradas para esconderse, pero también ingresar a ellas para atacar a sus enemigos. Por eso, la seguridad no puede descansar únicamente en las garitas. Los vecinos deben disponer de canales seguros para reportar movimientos sospechosos, mientras los sistemas de vigilancia tienen que funcionar bajo estrictos controles.