Ambiente descuidado
Descuidar a los pocos árboles que tiene la ciudad es algo que no puede tolerarse.
Los pocos árboles que hay en Guayaquil, que mínimamente ayudan a prodigar sombra, requieren del cuidado y de la poda periódica para evitar su caída o daños a las redes eléctricas y de telefonía, que en la mayor parte de la ciudad aún son aéreas.
El quemeimportismo y el descuido de los minipulmones ambientales no puede tolerarse ni en el verano ni en la temporada de lluvias, que es cuando los frondosos árboles pueden ceder al peso de las hojas, como ha ocurrido en otros años.
Los gobiernos locales son los responsables del cuidado de las áreas verdes, que están comenzando a convertirse en espacios peligrosos por la falta de poda, incluso de las plantas ornamentales y de la maleza, que crece aceleradamente por las lluvias y sirve de escondite a animales dañinos, e incluso de camuflaje a quienes cometen actos delictivos.
Los ciudadanos no pueden quedarse callados ante la desatención y desidia de las autoridades llamados a cuidar del medio ambiente.
No solo el de Guayaquil sino todos los gobiernos locales deben entender que los árboles y los parques son esenciales en las zonas urbanas para mantener el equilibrio del ecosistema.
La desatención de las tareas fundamentales no puede tolerarse en ningún nivel de gobierno.