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Martin Pallares: A Herrería se le apareció la Virgencita

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No era para menos: la afirmación del funcionario es lo suficientemente grave como para provocar un escándalo

Al secretario jurídico de la Presidencia, Enrique Herrería, se le ha presentado una oportunidad de oro para demostrar que la Corte Constitucional es un órgano perverso que quiere chantajear al Ejecutivo. Herrería dijo en una entrevista con Carlos Vera que una funcionaria de ese organismo lo contactó “a nombre de los jueces” para transmitirle un mensaje: si no cesaba sus críticas hacia la Corte, habría consecuencias en el dictamen del acuerdo bilateral del Ecuador con el Reino de los Emiratos Árabes Unidos que el presidente Daniel Noboa firmó con ese país.

La declaración de Herrería fue ampliamente difundida por todo el sistema de cuentas de redes sociales auspiciadas por el Gobierno, que dicen ser medios de comunicación, así como por medios alineados con el régimen. No era para menos: la afirmación del funcionario es lo suficientemente grave como para provocar un escándalo. Lo dicho por Herrería coincidió con el inicio de una nueva ola de ataques del gobierno y sus ‘cheerleaders’ en contra de la Corte Constitucional, como la que se desató en agosto de 2025, cuando el presidente Daniel Noboa llamó a la gente a marchar en las ciudades para condenar a los jueces por no haber aprobado una serie de leyes urgentes.

Pues bien, la oportunidad de Herrería para poner al descubierto la supuesta presión de la Corte Constitucional ha llegado, y resulta que se la brinda precisamente el organismo que, según él, lo estaba chantajeando. En una carta dirigida al presidente Noboa, Tania Fernanda Coyago y Álex Gustavo Flores, miembros de un colectivo que se llama ‘Va por ti, Ecuador’, le piden que solicite a Herrería que demuestre que alguien de la Corte lo llamó.

Lo que los funcionarios piden es muy sencillo y, sin duda, debería ser fácil de cumplir: que demuestre que, en efecto, hubo la supuesta llamada, mostrando los registros de llamadas entrantes o salientes desde y hacia la Corte Constitucional, entre el 1 de enero de 2026 y la actualidad. También solicitan la identificación del número telefónico desde el cual se habría realizado la comunicación, los registros de agenda, bitácoras o reportes internos referentes a contactos con la Corte Constitucional, y cualquier otro elemento que permita corroborar la existencia del contacto referido.

Como se dice en Quito, “tillos”: es decir, facilísimo.