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Diario Expreso Ecuador

 

Terror y esperanza

Pero toda gran obra humana tiene regularmente anteriores etapas negativas y sangrientas...

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Fue en la última década del siglo XVIII, entre los años 1789 y 1799, que tuvo lugar la Revolución Francesa, que acabó con el absolutismo y esparció por muchos países del mundo, sobre todo en Latinoamérica, las semillas de la libertad y el anticolonialismo. Pero toda gran obra humana tiene regularmente anteriores etapas negativas y sangrientas, como fueron los años de terror que sufrió la población francesa en el época prerrevolucionaria cuando se aplicó como castigo, sobre todo para adversarios políticos, la decapitación, que como una de las víctimas de la guillotina a nada menos que el implacable Robespierre; ni si quiera estaban a salvo los mismos líderes revolucionarios.

Traje a colación esta recordación histórica porque estamos viviendo en Ecuador y en otros países hermanos una etapa de terror, y no por alguna cruel decisión penal de nuestra justicia. Se ha tratado de detener esta situación por parte del Gobierno nacional con el envío de cientos de miembros de las Fuerzas Armadas a varias ciudades del país para que actuando codo a codo con los también uniformados policías puedan asegurar la tranquilidad del pueblo ecuatoriano.

Vivimos aterrados ante el peligro de ser asaltados y hasta asesinados por las calles que recorremos, y que incluso nuestros familiares puedan ser también víctimas propicias de este tiempo en que la delincuencia está explotando con la extorsión, al punto de que se ha querido “vacunar” a niños de escuelas exigiendo a sus padres el pago de una cuota semanal de algunos dólares.

Y en el escenario político, tenemos a la Asamblea Nacional, que intenta volver a que se tramite la causa que busca la revocatoria del poder del presidente Guillermo Lasso, mientras este amenaza a los legisladores con la muerte cruzada. Y finalmente, de poco o nada ha servido el estado de excepción decretado por el Ejecutivo luego de los amotinamientos en los principales centros penitenciarios del país, que han dejado centenares de muertos y en los que se amenaza con nuevas rebeliones y masacres.

Resulta más que alarmante conocer el número de víctimas mortales en la Zona 8 por culpa de la violencia. ¿Seguirá la ‘huesuda’ bailando al mismo ritmo dentro de un cruel presente y un incierto futuro que no se sabe qué duración tendrá?

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