La trampa de Tucídides
El tema Irán no fue asumido, aunque un comunicado de la Casa Blanca declaró que ambos países estaban de acuerdo en la apertura del estrecho de Ormuz
“A medida que se acelera la transformación del siglo y el panorama internacional atraviesa cambios y turbulencias, el mundo ha llegado a una nueva encrucijada. ¿Pueden China y los Estados Unidos superar la trampa de Tucídides y establecer un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias?”, preguntó el presidente Xi Jinping al presidente Donald Trump durante su visita de esta semana a Pekín en una cumbre de que ha dejado más interrogantes que certezas. ¿Pueden las dos potencias llegar a ponerse de acuerdo para lograr un mundo más estable teniendo en cuenta la asimetría entre ambas porque una es aún potencia emergente y la otra ya está consolidada?
La trampa de Tucídides es una teoría tomada del historiador griego que pretendió explicar lo sucedido en el siglo V antes de Cristo, entre una Esparta hegemónica preocupada por el ascenso de Atenas: su desconfianza y temor terminaron por desestabilizar el equilibrio existente y volvieron inevitable el choque entre ambas. El politólogo estadounidense Graham T. Allison ha formulado la versión contemporánea de la teoría como un modelo predictivo de las relaciones entre potencias en competencia. Su tesis es que cuando una potencia emergente crece y amplía su poder hasta acercarse a una dominante, el escenario político entra en etapa de fragilidad. Precisamente lo que ocurre entre EE.UU. y China.
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Agenda y resultados de la cumbre
La agenda del encuentro entre presidentes incluyó lo comercial y lo geopolítico. El resultado fue en términos generales, prometedor. “Debemos ser socios no rivales”, fue una de las frases más emblemáticas del presidente Xi. Como señala The Economist, la estabilidad y la rentabilidad empresarial pueden ser, en efecto, aspiraciones comunes. China se presentó como una “gran potencia responsable” que sin embargo reclama la igualdad de condiciones y el debido respeto a su área de influencia. No son claros en cambio los acuerdos en la geopolítica. El tema Irán no fue asumido en una declaración conjunta, aunque un comunicado de la Casa Blanca declaró que ambos países estaban de acuerdo en la apertura del estrecho de Ormuz y que Irán nunca podría tener un arma nuclear. Más bien lo que sí dejó en claro el presidente Xi es que el caso de Taiwán es el más importante en las relaciones de China con EE.UU. y que, mal manejado, podría encaminarlos incluso al conflicto. La trampa de Tucídides sigue siendo una posibilidad.