Usaron a un médico como falso positivo
El mandatario dijo en entrevista que hay médicos que prescriben fármacos que no existen para presionar al Gobierno a comprarlos y favorecer a quien los venden

Referencial. Sistema de salud en Ecuador.
Lo que hizo el ministro John Reimberg con el médico Ricardo Maignón es una obra suprema de la perversidad. Tanta perversidad hubo en esto como cuando, a las pocas horas de que habían asesinado a Mónika Silva, salió a sugerir que la activista se había suicidado.
Lo de Maignón ocurrió porque la política de comunicación del Gobierno necesitaba un falso positivo, una imagen que respaldara la tesis del presidente de que los médicos son los responsables de la crisis del sistema de salud. A este médico se lo sacó de su casa, en medio de cámaras del Ministerio del Interior, y se lo llevó esposado a la Fiscalía sin siquiera haber estado imputado de algo. Lo que importaba no era si Maignón era culpable o no de cualquier cosa, sino crear una imagen que sostuviera la tesis de que hay médicos que les sirven a las mafias que el Gobierno asegura estar empeñado en derrotar.
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Y aquí aparece la obscena eficacia de una aparente coincidencia: tres días antes, el presidente Daniel Noboa había convertido a los médicos en sospechosos de la crisis de medicamentos. El mandatario dijo en una entrevista que hay médicos que prescriben fármacos que no existen para presionar al Gobierno a comprarlos y favorecer a quienes los venden. Setenta y dos horas después, aparecieron en los noticieros y en las redes sociales las imágenes de médicos detenidos, esposados y exhibidos como parte de una investigación por corrupción.
Desde la comunicación política, lo que se hizo fue una secuencia perfecta: Noboa pone la acusación y las esposas ponen la imagen. Y entre ambas cosas queda atrapado Maignón, convertido en el rostro de una corrupción que, al menos en su caso, debía haber sido explicada antes de ser tan perversamente expuesta.
Entre la investigación y la exposición mediática
Siempre es posible que Noboa no hubiera ordenado ni hubiera estado al tanto del operativo en contra del médico pero, ¿qué queda en la mente del ciudadano? Que el presidente acusó a los médicos sin presentar nombres ni pruebas, o que tres días después la Policía efectivamente detuvo a médicos acusados de corrupción?
La canallada que se hizo con Maignón y otros médicos que también fueron víctimas del operativo fue una maniobra de comunicación política que nada tiene que ver con la lucha contra las mafias. Fue, básicamente, una maniobra mediática cuya necesidad estuvo por encima de la dignidad y la humanidad de las personas.