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Diario Expreso Ecuador

Mónika

La autopsia reveló un traumatismo pre mortem en la cabeza. Todo eso debía tomarse en cuenta e investigarse antes de hacer cualquier declaración

Mónika Silva fue presidenta de la Fundación La Integridad y denunció presuntas irregularidades antes de su muerte.

Mónika Silva fue presidenta de la Fundación La Integridad y denunció presuntas irregularidades antes de su muerte.JOFFRE LINO

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La tarde del 8 de junio pasado encontraron a Mónika Silva sin vida en su casa en Montañita. Tenía dos hijas pequeñas, una fundación activa y una lista de enemigos bien documentada. En circunstancias que exigían máxima prudencia y una investigación seria antes de cualquier conclusión, el ministro del Interior se apresuró a hablar de suicidio.

Una vida dedicada a denunciar irregularidades

Mónika Koniuszek Silva era polaca, pero llevaba más de una década en Ecuador. Había llegado a Montañita, instalado un hostal y terminado enamorándose del país con la pasión de quien pudo elegir el lugar para hacer su vida. Presidió la Fundación La Integridad, desde donde denunció tráfico de tierras, contratos irregulares y el asesinato del periodista Robinson del Pezo. En su perfil de X se describía con una frase que ahora resulta dura de leer: “No hace falta nacer en Ecuador para amarlo y defender lo justo”. La última frase de esa breve biografía decía “aún viva”.

Había denunciado varias amenazas de muerte. Un funcionario judicial le había contado, con detalles, cómo pensaban matarla. Estaba gestionando su salida del país cuando murió. La autopsia reveló un traumatismo ‘pre mortem’ en la cabeza. Todo eso debía tomarse en cuenta e investigarse antes de hacer cualquier declaración. Anticipar un criterio con tanta velocidad, ignorando hechos tan graves, no fue solo un error de procedimiento, también transmitió la señal de que el caso no se estaba tomando con la seriedad que merecía.

La presión de la comunidad internacional

La Unión Europea pidió una investigación rápida y transparente. Polonia envió un cónsul. La CIDH exigió diligencias independientes. La Fiscalía solicitó peritos extranjeros. Cuando son organismos internacionales o terceros países los que tienen que recordarle al Estado ecuatoriano cómo se investiga una muerte, algo está muy mal. No solo con este caso, sino con instituciones que llevan años acumulando escándalos, negligencias y encubrimientos que han hecho que la desconfianza ciudadana en ellas alcance niveles alarmantes.

Mónika eligió Ecuador para vivir y decidió luchar para hacerlo un lugar mejor. Ecuador le debe, al menos, la verdad.

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