Los ucranianos, carne de Cañón
Muchos ucranianos creen en lo que les daña mucho, pero contra lo que sus jefes no les pueden advertir: que “Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses”
Muchos ucranianos creen en lo que les daña mucho, pero contra lo que sus jefes no les pueden advertir: que “Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses”.
Su “ayuda” a Ucrania tiene por fin real el causar el mayor daño durante el mayor tiempo posible a Rusia, sin llevarla -quizás- a responder con el apocalipsis nuclear.
A ese destino manifiesto de seguir siendo el gendarme mundial, Estados Unidos sacrifica la sangre de los ucranianos, la destrucción de ese país europeo y el hambre y muerte, cada día también mayor, de millones de personas, pero pobres o de color, en el resto del mundo.
María Faes Risco