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Diario Expreso Ecuador

Superación y legado familiar: la historia de vida de Laura E. Gómez Serrano

Pese a pérdidas y dificultades, he aprendido que siempre es posible seguir adelante honrando la memoria de nuestros padres y viviendo con dignidad y gratitud

Una mirada íntima a los recuerdos de una familia.

Una mirada íntima a los recuerdos de una familia.Inteligencia Artificial

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Mi madre, Dioselina Serrano Aguilar, nació en El Guabo, provincia de El Oro, hija mayor de una familia de hacendados. Desde niña sufrió reumatismo y una grave infección de amígdalas que afectó su corazón. Su madrina de bautizo fue la Dra. Matilde Hidalgo de Procel, quien ayudó en su tratamiento en tiempos donde viajar de El Guabo a Machala era difícil por el cruce del río Jubones. 

De la pérdida y la adversidad a la gratitud y el legado familiar

Años después vino a estudiar a Guayaquil, donde conoció a mi padre, Luis Elicio Gómez González, médico general. Se casaron y, pese a los riesgos por la salud de mi madre, nacimos mi hermano Luis Eduardo y yo, ambos sanos. Crecimos en Guayaquil en un hogar humilde pero lleno de valores, esfuerzo y amor familiar. Mi padre instaló su consultorio en casa para cuidar a mi madre, pero contrajo el mal de Chagas por la picadura de un chinchorro. La enfermedad dañó su corazón y falleció a los pocos años, dejando a mi madre viuda y a nosotros muy jóvenes. Su muerte fue un golpe devastador que nos marcó. Tiempo después también perdí a mi madre repentinamente. 

Recuerdo su profunda religiosidad, su generosidad con los vecinos y el cariño con que nos formó. Quedar huérfanos tan jóvenes fue muy duro, pero con trabajo, estudio y el apoyo de familiares y amigos salimos adelante. Trabajé desde joven mientras continuaba mis estudios nocturnos

Con esfuerzo obtuve un préstamo para construir mi casa, proyecto en el que recibí ayuda solidaria del arquitecto Bolívar Jalón Feraud. Siempre agradeceré a quienes nos acompañaron en momentos difíciles. Me casé y formé una familia con tres hijos, a quienes inculqué valores, solidaridad y honestidad. 

Mi hermano vive en California y sigue siendo mi gran apoyo emocional. Mis hijos y nietos son profesionales, un orgullo para mí. A mis 83 años mantengo relativa buena salud, continúo activa, asisto a eventos culturales y escribo cartas a este Diario. 

He recibido reconocimientos como Madre Símbolo de Urdesa, lo que me emocionó profundamente. Pese a pérdidas y dificultades, he aprendido que siempre es posible seguir adelante honrando la memoria de nuestros padres y viviendo con dignidad y gratitud.

Laura E. Gómez Serrano

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