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Diario Expreso Ecuador

Reduflación en Ecuador: cuando pagamos lo mismo por menos producto

La reduflación reduce la cantidad de un producto sin necesariamente bajar su precio. En Ecuador, esta práctica plantea dudas sobre la protección de consumidores

La reduflación consiste en reducir la cantidad o tamaño de un producto sin disminuir su precio, una práctica que puede pasar inadvertida para los consumidores.

La reduflación consiste en reducir la cantidad o tamaño de un producto sin disminuir su precio, una práctica que puede pasar inadvertida para los consumidores.Imagen generada con CHATGPT

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Entre los primeros aprendizajes que adquirimos en la escuela está el sistema de unidades. Desde pequeños nos familiarizamos con medidas como el galón, el litro y el metro, presentes en las compras que realizamos constantemente. Pero, ¿qué pasa cuando el galón pasa a ser 3.700 ml o cuando el litro de leche se reduce a 900 ml? Philippa Malmgren, economista estadounidense experta en geopolítica y economía tecnológica, acuñó el término ‘shrinkflation’, traducido al español como reduflación. El Foro Económico Mundial la define como la reducción del tamaño o cantidad de un producto sin disminuir su precio. Esta práctica es adoptada por los productores para incrementar sus ganancias y no siempre es percibida por el consumidor, ya sea por fidelidad a la marca o por simple distracción.

Una práctica que genera debate

Determinar si esta práctica es legal depende de la perspectiva: algunos consideran que lo es siempre que se informe al consumidor, mientras otros la califican de cínica y deshonesta. Más allá de esta discusión, algunos países han implementado medidas para proteger al consumidor. En Corea del Sur, por ejemplo, se sanciona al productor si no informa sobre cambios en el tamaño o volumen; mientras que en Francia es obligatorio indicar en la etiqueta las modificaciones realizadas.

En Ecuador, a pesar de existir la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor, cuya última modificación se registró el 13 de octubre de 2011, ninguno de sus numerales contempla una protección específica frente a la reduflación. Ante esto, ¿cómo puede el consumidor protegerse de una práctica que resulta, cuando menos, cuestionable?

El consumidor necesita información clara

Entre los deberes primordiales del Estado, establecidos en el art. 3 de la Constitución, está la erradicación de la pobreza. Por ello, debe evitar prácticas que perjudiquen la economía doméstica o, al menos, garantizar que el consumidor sea consciente de que pagará lo mismo, o incluso más, por una menor cantidad de producto.

Así que, la próxima vez que compre 900 ml de leche, encuentre su helado favorito en un envase más pequeño, vea su funda de papas fritas repleta de aire o adquiera 3.700 ml de desinfectante pagando lo mismo o más, recuerde que podría ser víctima de la reduflación, una práctica cada vez más frecuente en nuestro mercado.

Ángel Montoya C.

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