La playa, la mejor medicina
Las vacaciones están hechas para disfrutar y plasmar recuerdos con ‘selfies’
En estos días de tantas tribulaciones políticas y tópicos negativos de inseguridad social, nada mejor que un viaje playero en unión de la familia o amigos.
La vida es una locura; darse tiempo uno mismo es invertir en encontrar el equilibrio de la vida. Abandonar la prisa y olvidarse del reloj no es un lujo, sino una necesidad. Disfrutar de una lluvia inesperada es como los amores furtivos: tómala relajado, empápate de ese manjar líquido y deja fluir hasta gozarlo al máximo. Deja a un lado las toxinas, las enfermedades del alma, la iniquidad, lo neurótico, la menopausia y la andropausia; déjalos en el mar. Come bien y no te preocupes de las deudas futuras, igual tendrás que cancelarlas.
Vuelve con energías positivas; el mar absorbe todo tipo de energía negativa. No sigas con ese carácter, no sigas en la misma monotonía de vida.
Las vacaciones están hechas para disfrutar y plasmar recuerdos con ‘selfies’, tópicos, anécdotas para el baúl de los recuerdos efímeros. Huele el mar y siente el cielo; deja volar tu alma y espíritu. La playa te cambia la energía y el mar lo cura todo. Vive y deja vivir.
Javier Valarezo Serrano