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Diario Expreso Ecuador

El Niño y las inundaciones en Guayaquil: un riesgo que exige planificación

El crecimiento urbano, la sedimentación y el cambio climático aumentan el riesgo de inundaciones y evidencian la necesidad de fortalecer la planificación

La ubicación geográfica de la ciudad, su altitud, calidad de suelo y precariedad de las edificaciones son factores que la vuelven frágil ante los embates de eventos naturales.

La ubicación geográfica de la ciudad, su altitud, calidad de suelo y precariedad de las edificaciones son factores que la vuelven frágil ante los embates de eventos naturales.Archivo Expreso

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El fenómeno de El Niño se encuentra en plena etapa de crecimiento y gran parte de Guayaquil y su área metropolitana padece consecuencias que, incluso sin este evento natural, eran previsibles. La situación no es nueva y se agrava por el acelerado crecimiento urbano, en especial en urbanizaciones ubicadas alrededor de los ríos Daule y Babahoyo y del estero Salado, zonas expuestas a exceso de lluvias, crecientes de los ríos e influencia de las mareas.

Urbanización y falta de planificación

Las inundaciones son el resultado de varios factores: falta de cultura y civismo de una parte de la población, manejo inadecuado de residuos e insuficiente planificación urbana. A ello se suma la falta de normas eficaces que obliguen a construir urbanizaciones por encima de los niveles de inundación, dejando a grandes sectores de la población expuestos a riesgos evitables. Este problema ha sido analizado desde inicios de la República y se ha agravado en las últimas décadas con la consolidación del islote El Palmar, tras el fenómeno de El Niño de 1997-1998, y con la sedimentación del río Guayas. Pretender resolver esta situación solo mediante el dragado de los ríos es una simplificación de un problema mucho más complejo. El escenario puede agravarse por el cambio climático. Según el IPCC (2021), el aumento del nivel medio del mar se ha acelerado y podría alcanzar entre 0,35 y 0,40 metros hasta 2050 y entre 0,5 y 0,70 metros para 2100 en escenarios conservadores. Esto incrementaría el riesgo de inundaciones y podría generar graves consecuencias económicas, sociales y ambientales, además del desplazamiento de miles de personas hacia zonas más seguras.

La urgencia de prevenir y adaptarse

Pese a las advertencias de la comunidad científica y académica, no existe aún una conciencia suficiente sobre la magnitud del riesgo. Es urgente adoptar medidas concretas de planificación, prevención y adaptación. De no hacerlo, la sedimentación continuará, el nivel del mar seguirá aumentando y las crecientes de los ríos serán cada vez mayores, incrementando el riesgo de inundaciones en Guayaquil y sus alrededores.

Jacinto Rivero Solórzano

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