Muriendo de sed junto a la fuente
Al menos cada cinco años Epmaps debió construir nuevos tanques que cubran el incremento del consumo
Los racionamientos de electricidad y agua potable son escenarios tristes para Quito. Constantes e improvisados apagones han causado grave daño a la economía de los quiteños. La falta de agua potable incomoda y desespera a amas de casa y familias. Ambos casos tienen que ver con el agua; ironía de la vida pues Ecuador es uno de los países con más fuentes hídricas. La falla es humana. La política entrometida en la técnica es la causa. Siete parroquias del sur que reciben agua de la planta de tratamiento El Troje, del sistema Mica, están racionadas cada cinco días, pero el valor de las planillas de pago no se modifica. Según Epmaps la planta fue construida en 2000 para dotar del líquido vital a 100 mil personas, hoy la población es de 300 mil; genera 750 L/s, con gasto diario de 100 L/hab; ahora consumen 180 L/hab y el volumen almacenado en los tanques no ha crecido. Para dar solución, aseguran, está en marcha un proyecto de ampliación de la planta que se hará realidad en 2028. Hasta tanto se instalará una planta paquete. Tras 23 años, las condiciones originales del consumo han variado paulatinamente, lo lógico es que la oferta reaccione igual. Al menos cada cinco años Epmaps debió construir nuevos tanques que cubran el incremento del consumo. Es inaudito que haya esperado más de 20 para darse cuenta de que los tanques eran insuficientes y recién ahora inicien un proyecto que durará cinco años para hacerse realidad. Es imperdonable; por la incapacidad de gestión política de Epmaps el sur de Quito muere de sed junto a la fuente.
Marco A. Zurita Ríos