Mundial 2026: la lección que deja la eliminación de Ecuador y el desafío de dar el salto definitivo
El autor reflexiona sobre la participación de Ecuador en el Mundial 2026 y sostiene que, pese al talento y la competitividad del equipo, aún falta experiencia

El talento, la ilusión de una nueva generación y la hinchada que acompaña, frente a la dura realidad del factor tiempo y la falta de definición en los momentos decisivos.
El Mundial 2026 terminó y dejó una sensación conocida para los ecuatorianos: no la derrota absoluta, sino la frustración de quedarse otra vez cerca. La selección volvió a obligarnos a responder una pregunta incómoda: ¿por qué siempre falta algo?
Ecuador llegó con una generación ilusionante. En las eliminatorias mostró orden, entrega y una identidad de juego que despertó esperanza. La hinchada acompañó con pasión dentro y fuera de las canchas. Sin embargo, en el Mundial se repitió la historia: el equipo compitió, generó ocasiones y estuvo a la altura, pero el gol nunca llegó cuando más se lo necesitaba. No faltó talento, sino esa capacidad de dar el paso definitivo en los momentos decisivos. La diferencia entre querer ganar y saber hacerlo. En el fútbol no basta con crear opciones; hace falta personalidad para sostener la presión e inteligencia para definir cuando el rival concede una oportunidad.
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Experiencia y mentalidad para dar el siguiente paso
Ecuador demostró que puede jugar de igual a igual frente a selecciones con más historia, pero también evidenció que aún le falta ese temple que solo se construye con experiencia, confianza y una cultura de victorias. La posesión y el buen juego pierden valor cuando el marcador permanece en cero. Eso duele más porque el obstáculo no fue únicamente el rival, sino nuestras propias limitaciones.
Ojalá esta experiencia deje una enseñanza. Que los niños que hoy visten la camiseta no hereden solo el orgullo por sus colores, sino la convicción de romper, por fin, ese techo que tanto tiempo nos ha frenado.
Roberto Camana-Fiallos