El Mundial: comentarios desde el lado femenino
El fútbol dejó de ser exclusivo de hombres y hoy las mujeres también viven, entienden y comparten la pasión por este deporte

La afición femenina ha crecido con el tiempo, integrándose plenamente a la cultura del fútbol.
El fútbol era un deporte de hombres. Ellos jugaban, asistían al estadio o lo escuchaban por radio.
Para las mujeres era un día diferente, aunque con preocupaciones: cómo regresarían del partido, si volverían con unas cervezas de más o si habría que preparar un almuerzo especial. Las mismas empanadas de morocho, pero mejores; la misma Pilsener, pero más fría; el mismo mote, pero más abundante.
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La evolución del rol femenino en el fútbol
Para muchas niñas, aquellas transmisiones eran un misterio: voces aceleradas que gritaban, lloraban y terminaban en un interminable “goooool”.
El volumen de la radio era ensordecedor y parecía invadir nuestra tranquilidad.
Con los años algo cambió. En la adolescencia comenzamos a acompañar a compañeros, amigos o enamorados a los partidos y el fútbol fue entrando poco a poco en nuestras vidas.
En mi caso, además, me casé con un destacado delantero y, de alguna manera, también con el fútbol.
Luego llegaron los hijos futbolistas y, como muchas madres, terminé aprendiendo del juego hasta sentirme experta.
Tecnología, familia y afición compartida
Creo que esta afición femenina no nació tanto de la igualdad como de la tecnología. La televisión nos permitió ver el deporte de otra manera: la emoción del juego, los movimientos de los jugadores, la estética de los uniformes y hasta la arquitectura de los estadios. También seguimos soportando los gritos, las opiniones de quienes creen saber más que jugadores, entrenadores, árbitros y directivos.
En este Mundial hemos visto equipos más parejos, sin diferencias tan marcadas entre favoritos y débiles. También más violencia en la cancha y menos juego limpio.
Las grandes estrellas continúan brillando, mientras los árbitros han dejado dudas.
La organización ha sido destacada, pero lo mejor siguen siendo los hinchas, capaces de transmitir alegría, pasión y sufrimiento. ¿Qué sería del fútbol sin ellos?
Hoy las mujeres seguimos preparando empanadas de morocho, pero ahora también compartimos las Pilsener y la pasión por este maravilloso deporte.
¡Viva el fútbol!
Susana Cárdenas Miño