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Diario Expreso Ecuador

 

Irresponsabilidad de conductores temerarios

Es peligroso que no haya separación física entre los carriles de ida y venida; solo están señaladas con pintura en la carretera

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El 2 de enero volví luego de cuatro años a la península de Santa Elena. En la ida constatamos que Guayaquil se extiende por la vía a la costa en detrimento de los cerros. Grato fue ver plantaciones bananeras, de pitahaya y puestos vendiendo uvas. La ida transcurrió sin novedades, con tráfico ordenado pese a la ausencia de vigilantes de tránsito. En Salinas no aprecié avance urbanístico. Las calles detrás del colegio Rubira en mal estado y en algunos sectores alcantarillado en pésimas condiciones. También aquí los vigilantes estaban ausentes. Retornamos a las 17 horas en forma normal hasta el sector de Zapotal. De ahí hasta pasado el sector de Progreso el tráfico se volvió infernal. La aglomeración era tal que se avanzaba escasos centímetros. Quizá se debió a que se produjeron accidentes. De repente un conductor se metió velozmente en contravía para sortear vehículos. Lo siguieron centenas o miles de desaprensivos, dejando un solo carril para los vehículos que iban de Guayaquil a Salinas. Algunos usaron el espacio para ciclistas y peatones. Varios tramos los filmé: conductores irracionales que llevan con los pelos de punta a sus acompañantes y ponen en riesgo a los demás. Es peligroso que no haya separación física entre los carriles de ida y venida; solo están señaladas con pintura en la carretera. Los vigilantes fueron reemplazados por radares controvertidos. Fue estresante, además, por el cambio de carril intempestivo de algunos y la presencia desordenada de motociclistas que no se atienen a ninguna norma.

Jorge W. Tigrero Q.

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