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Diario Expreso Ecuador

Indignación y vergüenza, ¡fuera Beccacece y dirigentes de la FEF!

La dirigencia de la selección ecuatoriana es cuestionada por priorizar intereses económicos y desaprovechar talento, afectando el rendimiento deportivo.

Sebastián Beccacece, entrenador de la Selección de Ecuador.

Sebastián Beccacece, entrenador de la Selección de Ecuador.Archivo

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Muchos ecuatorianos que conocen de fútbol advirtieron desde hace tiempo lo que ocurriría con una dirigencia que privilegia poder y dinero antes que el deporte y la búsqueda del triunfo. Los patrocinadores, los millonarios ingresos y los posibles traspasos de jugadores parecen haber pesado más que el interés nacional.

Cuestionamientos a la gestión y planificación

La clasificación al Mundial se logró principalmente por el mérito de los jugadores, en especial del mediocampo hacia atrás, más que por la gestión técnica. Sin embargo, la dirigencia vendió una imagen de éxito que no reflejaba la realidad. Nunca se encontró una solución efectiva para la delantera, pese a existir talento suficiente en las categorías de primera y segunda división. Un caso llamativo es el de Jeremy Arévalo, goleador de segunda división y jugador del VfB Stuttgart de Alemania. Fue convocado, pero prácticamente no tuvo oportunidades. La explicación de un supuesto sobrepeso resulta poco convincente para muchos, que consideran que detrás existen intereses ajenos al rendimiento deportivo.

El empate ante Curazao fue presentado como normal porque “esto es fútbol”, pero en un Mundial se debe competir con la máxima ambición y buscar siempre avanzar de fase. Las selecciones exitosas planifican para ganar, corrigen errores y apuntan a lo más alto. Brasil, tras una etapa irregular, contrató a Carlo Ancelotti para recuperar su nivel competitivo.

Talento desaprovechado en el fútbol ecuatoriano

Una selección nacional representa al país entero: su gente, cultura y orgullo. Por ello no debería estar condicionada por intereses particulares. Resulta indignante contar con numerosos jugadores destacados en el exterior y en el campeonato local y no aprovechar adecuadamente ese potencial.

Tras cuatro años de gestión, queda la sensación de una oportunidad desperdiciada por dirigentes y decisiones que no priorizaron al Ecuador. Este fracaso fue advertido repetidamente por muchos aficionados y analistas, pero no fueron escuchados. Ojalá se dé una oportunidad a Jeremy Arévalo y se tomen correctivos para el futuro del fútbol ecuatoriano.

Juan Carlos Cobo Rueda

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