Hay que romper los muros invisibles y los estereotipos
Existen a nivel mundial grupos excluidos de la sociedad por ser diferentes a la media o a la mayoría de la humanidad
El mundo avanza a pasos de gigantes en temas tecnológicos, pero seguimos arrastrando conductas sociales inflexibles, prejuicios, tabúes, doctrinas, enfoque de género, traumas infantiles, estereotipos ante la diferencia de sexos, género, incluso orientación sexual diferente a su anatomía. Por eso, la importancia de afrontar estos temas incluso desde la educación financiera.
Existen a nivel mundial grupos excluidos de la sociedad por ser diferentes a la media o a la mayoría de la humanidad ya sea por ser o sentirse mujer, anatomía particular o incluso su orientación sexual.
Dicho de otra manera, si un usuario financiero desea realizar un crédito personal o de consumo y en el campo del destino de crédito indica que es para realizar una orquiectomía, penectomía, vaginoplastia o incluso rejuvenecimiento de sus partes íntimas posiblemente sea motivo de curiosidad o peor aún de burla, y finalmente terminen negando el crédito. O en el mismo sentido seguir utilizando desde el hogar o entorno social frases obsoletas y de poca capacidad neuronal como son: La mujer es el motor de la escoba; hombre que se respeta no lava ropa; aunque pegue o mate marido es; el hombre es el rey de la casa etc. Estas frases sembradas en las mentes de niños y jóvenes traen como consecuencia repetir la historia del machismo, la violencia de género, el maltrato a la mujer y la negación a escalar en la sociedad económica y productiva de un país.
Existe mucho que hacer y cada empresa, cada ciudadano y cada padre de familia debe romper estos muros invisibles y estereotipos que nos alejan entre seres humanos y no permiten que la paz y la armonía de nuestra sociedad fluyan positivamente.
Lcdo. Gunnar Lundh