Guayaquil está abandonada: una reflexión sobre el deterioro de la ciudad
Una mirada crítica al deterioro, marcado por el abandono, la inseguridad, la falta de planificación y el reclamo por una mayor atención a las necesidades

El abandono urbano y la acumulación de basura reflejan el deterioro de una ciudad que reclama mayor atención y planificación.
Nuestra ciudad está destruida y abandonada a su suerte, no tenemos quién fumigue ni ponga interés por amor a su metrópoli. Tanto es así, que los roedores se han proliferado por todos lados: ratas, ratones, y rateros, sin poder extirparlos y depurarlos de la ciudad. Nuestra urbe carece de planificación urbana. La superestructura urbana está abandonada, por años, con sus obras muertas por su burgomaestre. Más preocupados están por la campaña política trillada, y promesas falsas. Falta al menos un poco de solidaridad, amor y generosidad para con sus electores.
Cartas de lectores
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Cartas de lectores
Inseguridad, basura y abandono
Guayaquil se hunde lentamente, como el Titanic, sin capitán a bordo, con inseguridad nocturna, abandono, oscuridad, basura, indigencia, negocios vacíos, y las ratas de dos patas que se roban cables, y deambulan sustituyendo a los guardias. Una ciudad abandonada es un eco de piedra y silencio, donde el tiempo se detiene y la naturaleza reclama su lugar. Todo acto con amor es una obra de paz, por pequeña que sea. La falta de amor es la mayor pobreza del ser humano. El poder de un cargo se convirtió en un botín de piratas y traicioneros de la patria.
Javier Valarezo Serrano