Más formación que conocimiento

Para ello hay que indagar de otro modo, ser más corazón que coraza, utilizar lenguajes menos violentos y más libres...

La indecencia se ha adueñado de las sociedades. La docencia configura las sociedades. Pero no se puede adoctrinar. Hoy más que nunca se requiere una formación centrada en conocernos y reconocernos, en interrogarnos para discernir la orientación que hemos de tomar. Necesitamos un nuevo ardor cerebral, que no radica en conocimientos absorbidos, sino en la formación, esa búsqueda auténtica para poder construir una nueva era de concordia, familiaridad y paciencia con el análogo. Para ello hay que indagar de otro modo, ser más corazón que coraza, utilizar lenguajes menos violentos y más libres, si queremos poner fin a esta sensación enfermiza de desconfianza y división.

Víctor Corcoba