Familia es familia, y se respeta
Muchos desmerecen a los mayores por sentir la brisa de la juventud
Las clases en la Costa concluyeron y veremos niños, niñas y adolescente en horas hábiles y días de la semana a diario. En el supermercado vi escenas que invitan a la reflexión. Una adulta mayor empujaba el carro de compras con gran esfuerzo mientras una adolescente iba delante de él usando audífonos e inmersa en el uso de su celular. La adulta mayor dejó el carro y agarró a la joven del brazo, diciéndole: “Oye, ayúdame. Está pesado y no puedo”. Ella simplemente contesto: “mi mamá dijo anda al supermercado con tu abuela, pero nunca dijo que ayude, y eso hago; además yo soy joven”. Después encontré a otra adolescente montada en la silla móvil para personas con discapacidad motriz que hay en algunos supermercados. Manejaba como si estuviera en la pista de carros chocones mientras su abuelo a duras penas se sostenía con el bastón. El adulto mayor le gritaba: “Oye, para que me duelen las piernas”. Ella respondió: “No me jod… A ti te duele siempre; yo soy joven, tengo derecho”.
Muchos desmerecen a los mayores por sentir la brisa de la juventud. Jóvenes insensatos, no sabe que la naturaleza no olvida su trabajo y del cumplimiento de “como te ves me vi y como me ves te verás”, no se salva nadie. Si los padres de familia no corrigen la mala forma en que sus hijos tratan a personas mayores, no hay garantía de que ellos no harán lo mismo con sus padres.
Marysol del Castillo